Lula, otro mundo es posible

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Desde los primeros triunfos municipales del Partido de los Trabajadores de Brasil y la aplicación de los presupuestos participativos, se comenzó a perfilar una idea que se trasminó a nivel mundial, “otro mundo es posible”, en contra del mundo unipolar que surgió después de la caída del socialismo real, así al neoliberalismo económico proveniente del Consenso de Washington se opuso el Foro Social, así que Brasil demostró que otro mundo y otra izquierda también es posible. Hasta en el encarcelamiento del ex presidente Inazio Lula Da Silva se mostró que “otro mundo es posible”.

Lula Da Silva gobernó durante ocho años (2003-2010) y su sucesora y también del mismo partido Dilma Rousef, rigió desde el 2010 hasta 2016, en que un Golpe de Estado parlamentario la destituyó. Esto implica un dato importante porque el Partido de los Trabajadores gobernó Brasil durante 14 años. En ese entonces el país formó parte de una camada de gobiernos llamados posneoliberales, porque precisamente junto con Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador y Paraguay, por mencionar a los más importantes, no continuaron las recetas recomendadas por los organismos financieros internacionales que tanta pobreza y malestar dejaron.

Ahora Lula ha sido encarcelado por corrupción. En la primera ocasión que un ex presidente es llevado a prisión por corrupción, sin las pruebas contundentes de ello; en cambio el segundo presidente de la democracia brasileña, Fernando Collor de Mello, que dejó el cargo también de corrupción a pesar de que se confirmaron las acusaciones que originalmente provinieron de un hermano, no fue enviado a la cárcel.

Pero a diferencia de Collor, que proviene de los más altos círculos del poder brasileño, en concreto de los medios de comunicación, Lula surge de la movilización obrera y sindical y más aún, de la movilización social generada en América Latina por las imposiciones de los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional, que exigieron adelgazamiento de las responsabilidades de los Estados y que todo lo regulara el mercado.

La pobreza y el malestar social que generaron los gobiernos neoliberales causaron una movilización social, pero también el surgimiento de propuestas de democratización locales, como los presupuestos participativos en Porto Alegre y que hizo de la frase “pensar global, actuar local” se apuntalara en el Foro Social Mundial para el mundo alternativo del neoliberalismo que creó su Foro Económico de Davos.

La movilización social latinoamericana que reivindicaban luchas locales y de diferentes tipos, como protestas campesinas, movimientos urbanos populares por vivienda, ecologistas, eclesiásticos, indígenas, obreros, a contracorriente del neoliberalismo globalizador, propició la cadena de solidaridad, de tal manera que la detención y encarcelamiento de Inazio Lula da Silva no será un agravio sólo contra los militantes del Partido de los Trabajadores brasileños, o contra los gobernantes que forman parte de su camada posneoliberal, sino que su radio de afectación es mucho mayor.

La mayor parte de esos gobiernos que forman parte de la camada de Lula provienen de la movilización social, más que de los partidos políticos tradicionales, así que lo que se podría vaticinar es que lo que se inicia no es un encarcelamiento, sino largos días de movilización social en protesta.

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