Más que una estancia

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La decisión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de no seguir subsidiando a las estancias infantiles tiene varios problemas de información, sobre todo el de la aplicación de la ley para quienes cometieron diversos tipos de irregularidades y que al final está repercutiendo en el refrán “pagan justos por pecadores”, que en este caso no solamente son las estancias, sino madres y padres de familia que utilizan esos servicios, aunque el Gobierno federal justifique la medida de que el apoyo se dará directamente a las beneficiarias.

Primero, la idea de los funcionarios o del presidente de que una estancia infantil es un servicio donde únicamente cuidan a los niños mientras pasa el tiempo para que los padres regresen a recogerlos es completamente equivocada, porque de acuerdo con la percepción del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y del presidente, los abuelos pueden hacerse cargo de los infantes. No, las niñas y los niños, además de pasar el tiempo, son cuidados por personas formadas como educadoras, quienes además de estar al cuidado, imparten diferentes actividades educativas, además de fomentar la socialización en la convivencia con otros niños.

La otra justificación es el dinero que cada dos meses se le otorgará a los beneficiarios para que ellos decidan a quiénes se les paga por la atención de sus hijos; sin embargo, esa cantidad bimestral es apenas el gasto promedio mensual que se tenía para pagar a las estancias subsidiadas, donde padres y madres pagaban 600 pesos mensuales mientras que la Secretaría de Desarrollo Social pagaba el resto, es decir, 950 pesos por el mismo tiempo, o sea, que el costo real mensual era de mil 550 pesos, lo que ahora se pretende dar de manera bimestral.

¿A quién se le cargará el gasto de un mes? Si lo que se otorgará de subsidio bimestral a las madres y padres de familia corresponde a una mensualidad, esto va a generar un descontento por el número de cierres de guarderías, pero además implicará que quienes no tengan manera de cubrir el gasto y tampoco tengan parientes cerca que les ayuden a cuidar a sus hijos tengan que dejar sus empleos para hacerse cargo de ellos. Las ideas del nuevo gobierno federal de combatir la corrupción, en la que la mayor parte de la gente sale afectada, sea corrupta o no, en este caso, en lugar de atacar a las guarderías que cometieron irregularidades, se ataca a todo el sistema y a quienes tienen niños y no tienen familiares que los cuiden.

Lo que se avecina es desempleo, pero también un encarecimiento del servicio debido a la ley natural de la oferta y la de- manda, que dice que a mayor demanda, más caro resulta un bien, ya que las guarderías que sobrevivan tendrán que incrementar el costo de sus servicios.

Lo curioso de este asunto es que de nueva cuenta el Gobierno federal impulsa una política que desestimula el esfuerzo porque retira apoyos a quienes trabajan y realizan esfuerzos extraordinarios para salir adelante y los otorga a quienes no trabajan.

Si el gobierno de López Obrador no reconsidera en su política, pronto se incrementará el desempleo en este país, la fuga de cerebros para buscar el reconocimiento salarial en otros países. Por lo pronto, tienen que darse cuenta que las guarderías infantiles son más que estancias.

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