Memo

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AMN.- ¡Qué fácil mandar al diablo a las instituciones nacionales y “gobernar” por decretazos! Sí, qué facilito es gobernar con don Memo, es decir, con memorándums que no tienen ningún valor jurídico, pero en cambio, al borrar de un plumazo a las instituciones los gobernantes autoritarios incurren en golpes de Estado técnicos.

Sí, gobernar por decreto es un singo característico de los regímenes autoritarios y también de esos que se basan fundamentalmente en el narcisismo personal y los caprichos de los mandatarios y no en las leyes. Pero a todo esto ¿qué demonios es un memorándum?

Se trata de una carta o mini carta sin ningún valor jurídico, en la que un gobernante, funcionario o ejecutivo de una empresa formula un escrito breve por el que se intercambia información entre distintos departamentos de una organización o institución para comunicar alguna indicación, recomendación, instrucción, disposición, etcétera. Es decir, que tienen más valor las cartas a Eufemia, que una carta llamada memorándum o memo-randa, ese es el valor que tiene el memorándum o una memo-randa y que se refiere a cuestiones internas administrativas y que López Obrador les turnó a los titulares de Hacienda, Carlos Urzúa; de Gobernación, Olga Sánchez Codero y de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, mediante los cuales les ordena dejar sin efecto la aplicación de la Reforma Educativa Peñista, ordenada por Washington, vía Hilary Clinton como secretaria de Estado, la OCDE y Consejo Coordinador Empresarial de México.

En síntesis, la Reforma Educativa de Peña, le quitó al magisterio nacional el manejo de plazas que eran por venta, por herencia y los obligaba.

Pero con un memo, el señor López Obrador mandó al diablo a una institución del Poder Legislativo llamada Cámara de Diputados, que fue la que aprobó dicha Reforma Peñista y para derogarla, tiene que ser, le guste o no le guste al señor presidente, el Poder Legislativo el que haga los cambios de esa o cualquier otro cambio a la Constitución de México.

También con Memo, el presidente de la República condenó a letra muerta a la Constitución de la República que juró cumplir y hacer cumplir, artículo 89. Pero como en este caso la están pisoteando él y los titulares de Hacienda, SEP y Gobernación, porque si la ponen en práctica, se harán acreedores a un juicio político. Esto, ¡No es poca cosa! Porque de facto, metería al país en un tremendo desgaste político y emocional.

El llamado mesías de Macuspana y sus subordinados violaron también el artículo 49 constitucional que a la letra reza: “El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. No podrán reunirse dos o más de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo”. ¿Verdad que no es lo mismo la ley de leyes que don Memo?…

La cuestión de fondo es muy simple, López Obrador no podrá derogar la Reforma Educativa Peñista ordenada por el Imperio Capitalista del Mal y sus inconfesables acuerdos secretos con la CNTE y con Elba Esther Gordillo Morales lo han conducido a una derrota política.

Además, ni en la Cámara de Diputados, ni en el Senado, cuenta López Obrador con la mayoría calificada, puesto que los más de 40 diputados morenistas que pertenecen al magisterio vacional ya le advirtieron que no darán su voto a “la misma gata, pero revolcada o la reformita”, como le llama la señora Gordillo. ¡La CNTE quiere plazas y dinero!, pero la Reforma Peñista evita que el gobierno suelte la rectoría del Estado en materia educativa.

Así que anote usted: ¡Otra derrota política para López Obrador! Y el memorándum le augura otra derrota política y jurídica porque ya le llueven en cascada amparos.

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