Mi punto de vista

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Llama la atención, cómo en esta época próxima a elecciones aparecen, debo decir, personajes (no encuentro otro término); los muchos, que han vivido y por supuesto, se deben haber enriquecido de y en la política (objetivo principal); y los otros que tras ha-ber obtenido algún “puesto” público, les ha nacido el “derecho” a ser merecedores de algún cargo de los que nos lo hacen apare-cer como de elección “popular”, esto, como una fórmula digamos, típica y característi-ca, que antes se creía, inconscientemente, como cierto, el resultado de una “votación”.

Hoy pocos creen en esas patrañas.

Solamente en nuestro país hay muchos negocios con nombre de “partido político”, en EU, por ejemplo, con muchos más habitantes, hay menos diputados y senadores, tampoco hay un INE o un IFE, o como se llame, y si lo hay, no aparece como otro más de los poderes federales. Allá solo hay dos partidos. (Recordemos que aquí sí son parte del gobierno, a pesar que no fueron “electos”, se nombran solos). Poder Judicial, Eje-cutivo, Legislativo y el INE (o como se llame), estos que son quienes de-ciden. Además, sus miembros tienen cargos vitalicios. En Gran Bretaña, Francia, Italia y en todos los países de aquel lado, no aparece ese poder.

Aquí es tan importante que sí los hayan nominado dizque por mayo-ría popular, y al INE, no le parece, echa abajo el resultado. Dicen que al Poder Ejecutivo y Legislativo los nombra el pueblo —dejémosle allí—, pero ¿cuándo se votó para nombrar el Judicial? ¿Quién los nombró, de dónde salieron? ¿Será igual en los países nombrados arriba? ¡No sé! Se sabe que las cacas grandes del Poder Judicial, son nombrados por el presidente y el gobernador, y, este nombra a quien se le pega la gana como juez o ministerio privado; quise decir público; estos, se consideran a sí mismos “por ministerio de ley”, como monárquicos principales o príncipes soberanos.

Decíamos que, en épocas de elecciones, aunque hay políticos, de los que en algún momento se dijo, se mencionan, que en sus “administraciones” hubo robos y saqueos, que ningún “regidor” tuvo la menor sospecha de esos “detalles”. Y es que ellos son floreros y lámparas de atractivos colores, que dan brillo, en declaraciones periodísticas fatuas y hue-cas; pero en desfalcos, diría, comprobados en CAPAMA, ni se enteran, y, si acaso, llaman a “comparecer” al funcionario que no tiene nada que ver con el asunto, pero esto, solo como una fórmula estatutaria, no para esclarecer nada, en algún momento, la presidenta municipal lanzó con nombre y datos los casos de desfalcos de la administración pasada —esto en época de elección recordemos—, y no pasa naaaadaaa.

Hay un señor también ex en varios cargos (o debo decir elecciones), que anda moviendo las aguas para hacerse notar y lo nombren —creo que en el único cargo que no ha tenido—, del que también se dice que tuvo problemas de corrupción; pero que desde luego y por supues-to se echa en el cajón de lo ya pasó. Y no pasa nada, no hay por qué preocuparse. Otro señor de no sé qué partido, me llamó la atención por su expresión verbal, su tono y su amplio conocimiento, sobre todo que hablaba sin papelito (acordeón decíamos en la escuela) y me hubiera gustado verlo fuera de las cámaras, hasta de gobernador de aquí, diferenciándolo de esos “legisladores” paisanos, que nadie les nombró y que les llaman “plurinominales” y que, por supuesto, no tienen que hacer nada. Solo futilidades.

Lo malo es que, a mi admirado legislador, lo marginaron, no lo tomaron en cuenta en aquella contienda y, lo más fácil, fue cambiarse de partido —como cualquier chaquetero—. Allí enmudeció, y a mí se me acabó la admiración. Hoy, con modestia, anda estirando la mano para ver quién lo descubre. FIN.

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