Morena y los terrenos del abuelo

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Morena, el partido en el poder en México, se ha constituido en una verdadera institución con todas las características de las familias en el país y cada vez que se reúnen lo hacen para pelearse los terrenos que dejó el abuelo. Y en esta pelea intestina, como es arriba es abajo. El último encontronazo fue este domingo con el cambio de Yeidckol Polevnsky como presidenta nacional por Alfonso Ramírez Cuéllar, que a su vez la líder desconoció.

En la celebración del Consejo Nacional, uno de sus acuerdos fue sustituir a Polevnsky por Ramírez Cuéllar de manera interina para que convoque a elecciones para el nuevo presidente del Comité Ejecutivo Nacional, pero la secretaria general en funciones de presidenta desconoció la sesión del consejo argumentando que este no tenía legalidad. Pero un detalle es que la presidenta del Consejo Nacional es Bertha Luján, quien también es aspirante a la presidencia nacional del CEN de Morena.

Pero acá en Guerrero también se están peleando el terreno. En el Congreso local, otro espacio de poder, dos grupos se están disputando la dirigencia de la fracción y con ella la dirigencia de la Junta de la Coordinación Política. Y, en Acapulco, los regidores hacen lo mismo con la fracción de Morena en el Cabildo. En ambos lados, los que están dirigiendo no quieren dejar la dirigencia.

Dicen que origen es destino y con el surgimiento de Morena estaban todos los elementos para hacer una bomba de tiempo que en cualquier momento podrá explotar.

Aunque no todos los que están ocupando cargos de elección popular y partidistas provienen de las filas de las izquierdas, sí los hay. Y si algo ha distinguido a las izquierdas mexicanas es el fraccionamiento en sectas, grupos, corrientes y grupúsculos, que muchas veces se han unido en torno a una persona o una causa. Primero lo hicieron en torno a Cuauhtémoc Cárdenas; luego alrededor del subcomandante Marcos, posteriormente al lado de Andrés Manuel López Obrador. Al desgaste de estas figuras como elemento cohesionador, las izquierdas vuelven a su condición sectaria reafirmando sus corrientes y grupos.

Entre Cárdenas, Marcos y López Obrador se distinguen los tipos de actores políticos y su relación con el sistema que menciona el politólogo Juan Linz: Cárdenas era leal al sistema, jugó con las reglas del sistema y acató su derrota; a pesar de las muchas voces que le exigieron tomar el Patear el tablero o mandar al diablo a las instituciones es un ejercicio de constante práctica en Morena aún ahora que son ellas quienes las dirigen. De tal manera que estos problemas intestinos forman parte de esa tradición, tienen sus reglas del juego que respetan solo y solo si les convienen los resultados, de lo contrario, se pueden ir al diablo.

Los tres pleitos que aquí se han mencionado, por la dirigencia nacional, por el liderazgo en el Congreso de Guerrero y la fracción en el Cabildo de Acapulco, son un reflejo de que Morena no es ni será capaz de cambiar ni de transformar el ejercicio del poder en México porque tiene una gran herencia sectaria y de comportamiento semileal a las reglas del juego y hace que cada vez que se reúna ratifique su comportamiento de las familias, que cada vez que se juntan es para pelear los terrenos del abuelo.

 

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