Neoliberalismo y socialismo. Parte V y última

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Las ideas sobre el socialismo no permanecen fijas, inmutables, por el contrario, han cambiado a través del tiempo. El ideal socialista lo iniciaron los llamados por Marx y Engels “socialistas utópicos” (Fourier, Robert Owen, entre otros), fueron ellos quienes criticaron duramente a esta corriente de pensamiento socialista desde un punto de vista científico; por lo tanto, ellos generaron una nueva corriente de pensamiento socialista, el llamado “socialismo científico”; de este pensamiento partieron todos los socialistas revolucionarios que intentaron sustituir al capitalismo por un nuevo régimen: el socialismo. Pero hoy, esta corriente de pensamiento revolucionario se ha visto duramente criticada y se le han propuesto alternativas.

Dentro del pensamiento político en general, el socialismo en lo particular surge como respuesta a dos tipos de problemas, “que, aunque relacionados son irreductibles entre sí. Los derivados de la desigualdad social y económica, y los generados por la hegemonía sin contrapeso del llamado individualismo posesivo”, respecto al segundo problema, en tiempos recientes, solo se ha hecho el intento de controlar a los monopolios y un poco a las herencias de acaudalados.

Ahora bien, el nuevo pensamiento socialista ya no estriba en destruir al capitalismo, sino en instaurar una auténtica democracia política y social, esto porque se ha comprobado que al destruir el capitalismo no se resuelven los problemas de la desigualdad social y económica, por el contrario, estos siguen. En cambio, con la democracia se ha visto que mucho se puede avanzar en implementar políticas económicas que pueden ir disminuyendo la desigualdad económica y social y controlar las abusivas acumulaciones de riquezas.

Por lo tanto, el nuevo socialismo trata de democratizar al Estado, que este ya no esté al servicio de intereses minoritarios sino al de los intereses mayoritarios, de lo que se trata entonces, es pasar de la democracia política a la social y económica, que todos los implicados en el proceso económico tengan participación en la toma de decisiones.

El nuevo socialismo consiste en “explotar a fondo la potencialidad de la democracia moderna. Ello requiere superar las nociones puramente estatistas, burocráticas y gremialistas de la política social, para avanzar en el fortalecimiento político y organizativo de lo que se ha llamado “el polo oprimido de la sociedad civil”.

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