No engañar, ya no son tiempos

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En la época pasada, en tiempos del partido único, se podía decir lo que se le ocurriera al candidato, para cualquier posición política.

Como su etapa dice, partido único y no había opciones. Salvo realizar actividad política en la clandestinidad.

El partido comunista estaba proscrito a pesar de reunirse en territorio mexicano desde 1919. Si se compara con el antecedente del PRI, es decir el PNR; el PC se funda con diez años de anticipación.

No había condiciones sociales para que el pueblo mexicano accediera a otro tipo de información política. Por ejemplo, el analfabetismo en aquellos años era del 80 por ciento. El dato es relevante porque la vía para obtener otra visión del mundo era prácticamente a través de la lectura.

La radio como incipiente medio de comunicación se instala en México en 1921. Y no fue un medio masivo, pues comprar un aparato receptor, como cualquier otro aparato, resultaba muy caro. Así que la radio era conocido por las clases pudientes.

Esas condiciones facilitaban que un grupo medianamente organizado dictaba, desde el poder, lo que le venía en gana.

Una frase dicha por un político significaba el grado de obediencia de una sociedad. “Cuando llegue a la presidencia (municipal) les construiré el puente del río” Y uno de los asistentes le recordó “No tenemos río” la respuesta inmediata fue “Pues les construyo el río”.

La ignorancia se ha ido reduciendo. La educación ha sido el vehículo para combatirla. Pero aun así permea lo zafio en la sociedad, pues todavía son pocos los sectores los que tienen la posibilidad de acceder a una profesión.

O, el otro rostro de la educación. Está formando personas con título, pero no representa que se interesen por la cosa pública. Son alfabetos funcionales.

Todavía son grandes sectores, principalmente, los marginados o los olvidados quienes carecen de oportunidades para insertarse en el proceso productivo, o, incluso educativo.

A ellos se les dirige un discurso sofista; es decir, lógico pero ilusorio. Y con ellos al actual gobierno llegó al poder; sin embargo, los sectores, tal vez cuantitativamente menos, pero mejor organizados y con conciencia han comenzado a cuestionar decisiones equivocadas.

Lo que veremos en la próxima contienda electoral es el enfrentamiento pacífico de dos grandes masas de votantes. Los que creen en el engaño, o quienes han palpado que se les ha mentido en los últimos dos años.

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