Nueva realidad

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Ultimamente he escuchado estas dos palabras.  El concepto realidad fue abordado por la filosofía griega. Ya ha pasado un largo camino. Es decir, personas que tenían resuelta su vida cotidiana y se daban tiempo para pensar. Suponemos que la actual cuarentena nos llevó al espacio de la reflexión. También debo mencionar que ese ejercicio mental contiene, por lo menos, dos ingredientes: Economía familiar resuelta e información. Ambos se encuentran encarnados. Puedo tener información, pero si carezco de lo indispensable para el sustento del mañana, la condición perturba. Del otro lado, he procurado alimentos y sin contenidos la reflexión llegará hasta la punta de la nariz. O muy parcial.

 

En alguna ocasión leí apuntes autobiográficos de dos escritores, espero, conocidos: Jorge Luis Borges y Margarite Yourcenar. El argentino nutría sus ideas y fantasías con lecturas de la mitología griega. Cuando reaprendí a leer esos clásicos resultan una maravilla de entelequias. Hasta entonces entendí al creador del cuento, Emma Zunz. De la francesa recuerdo que decía: “Cuando decido escribir me voy a un lugar retirado y llevo conmigo muchos libros. Por la mañana redacto y por la tarde leo para alimentarme de otros saberes”. Yourcernar terminaba el libro en turno en tres o cuatro meses, con ese método.

 

En esta cuarentena ¿quiénes leyeron en su tiempo libre? Si no lo realizaron poco o nada pueden aportar al debate. Carecen de temas. Inicié un experimento con una personita. Así lo describo porque cuenta con apenas 12 años; la pubertad, años complejos. Le di a escoger un libro. Y luego le obligué a sus comentarios. Por supuesto que descubrió “otros mundos”. Y momentánemente se alegraba de expresarse a su modo. La anterior descripción llega al punto de saber o conocer cuál es la realidad o cuál es “mi realidad”, la de cada quien. Diferencio dos realidades: la social y la psique. Externa e interna.

 

Si me acerco a la realidad social y he ganado algunas lecturas, puedo adaptarme con mayor facilidad. Ahora que si le agrego el sé cómo soy, no cabe duda, tendré éxitos. La contemplación u observación por sí misma no necesariamente lleva a la reflexión. Se requieren referentes, o sea, lecturas. La nueva realidad, en su mayor parte, parte de uno mismo. De aceptar vicios y ponderar virtudes. En realidad no aporto nada nuevo, solo refresco lo que se ha dicho desde tiempos inmemoriales, pero que por la percepción de la “premura” del tiempo, no nos detenemos a recapacitar. No es la nueva realidad, en realidad es como quiero pensar, vivir y disfrutar mi realidad.

 

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