El odio mueve electores

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Roger Stone fue uno de los jefes de la campaña de Donald Trump y cuando salió de ésta -Trump tuvo varios jefes de campaña después de Stone, pero los subsecuentes fueron recomendados por él-. Stone trabajó para Ronald Reagan y Richard Nixon, su especialidad es la guerra sucia y del estratega hay un documental en una plataforma de películas y series. Ahí, Roger Stone asegura que un alto motivador para mover electores es el odio. Ni más ni menos, no es el amor el que mueve al mundo, ni la fe la que mueve montañas, es el odio como emoción, el que hace actuar.

Las emociones ya han sido investigadas como factor movilizador y desmovilizador y son apuntadas por el libro “Comunicación y Poder”, del sociólogo Manuel Castells, quien basándose en estudios de unos colegas profesores de la universidad, indica que algunas emociones movilizan y otras desmovilizan, como el miedo; puestas a competir, el miedo puede más que las otras, como la alegría; pero el odio puede vencer al miedo y movilizar.

Quien que no haya sido víctima de bullying sabe qué es hasta que el odio acumulado que busca desfogarse rompe la inmovilización del miedo al víctimario. Quien no haya sido parte de una fiesta que sea interrumpida por un hecho violento, sabe que el miedo inmoviliza a la alegría manifiesta. En fin, ejemplos hay muchos de como varias de las emociones pueden suspenderse. Pero el odio no, puede pausarse pero entre mayor sea la pausa, mayor puede ser el efecto movilizador.

En el caso de Roger Stone, asegura que desde la escuela aprendió que la desinformación y mover el odio por algo que les puede ser retirado puede movilizar y cita, por ejemplo, un simulacro escolar en donde logra una ventaja cuando asegura que el candidato contrario pediría que los sábados fueran también de escuelas.

Así a diferencia de cualquier otra elección, la más antigua es la presidencial de 1994, cuando hubo una amplia votación, con una participación electoral del 70 por ciento. En esa elección presidencial, el contexto era también de violencia, con el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), habían asesinado al primer candidato a la Presidencia, Luis Donaldo Colosio y al ex gobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu, futuro coordinador del Congreso de la Unión.

Ahora el contexto es violento de nueva cuenta, pero de otra forma. La violencia se refleja a través de la inseguridad creciente, que, no obstante, no ha sido motivo de compromisos de los candidatos que sí se refieren a los problemas de la economía.

El contexto en el que se desarrolla la campaña electoral está muy cerca del odio, sobre todo entre aquellos que muestran su disposición de acudir a votar y se hace manifiesto el descontento del por quién hacerlo. Hay una constante y sistemática desinformación y noticias falsas que se difunden por las plataformas de Internet, pero también en Whatsapp, con los famosos grupos.

En cualquier momento, la movilización de electores por odio tendrá efecto, porque hasta el momento es donde apunta la campaña de todos los candidatos y de todos sus simpatizantes, porque en esta guerra del poder, al parecer ganará quien logre concitar mayor odio para movilizarlo.

Otro célebre sociólogo, Gustave Le Bon, en el comportamiento de la masa dice que para generar la movilización dale un motivo de odiar y una frase que debe ser machacada, de manera constante, tenga o no lógica o sustento, porque la sola idea será como el himno movilizador.

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