Otra vez la CETEG

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No bien se inició el ciclo escolar cuando los profesores afiliados a la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) reiniciaron sus actividades de bloqueo y protesta, reclamando supuestos derechos, pero que en realidad son privilegios; pero, en esa exigencia, sí están atentando contra derechos de otras personas, para comenzar con el derecho a la educación que tienen los niños, el derecho al libre tránsito, así como a la privación de la libertad de las personas, que se han visto encerradas en las oficinas que los cetegistas han tomado.

Los integrantes de la CETEG no están haciendo valer el derecho al trabajo, sino el privilegio a tener un trabajo privando a otros de obtenerlo en otras condiciones. Exigir plazas y la basificación de plazas docentes al gobierno priva a otros profesionistas o a egresados de otras escuelas a obtener un empleo, el derecho a competir por un trabajo; porque en el carácter clientelar de la agrupación gremial, sólo son permisibles aquellas plazas docentes que se obtengan a través de esa organización.

En el discurso justificatorio de la CETEG las plazas docentes sólo se pueden obtener bajo las condiciones de su lucha; de no ser así, quienes las obtengan de otra forma son traidores a un movimiento. Sin embargo, esa no es una lucha que sea por derechos, sino el ejercicio de privilegios, porque para que sean derechos tienen que ser gozados por otros y que compitan en igualdad de circunstancias.

El derecho al trabajo no es el único atropellado en esa lucha cetegista por incrementar y conservar sus privilegios, también lo es el libre tránsito de las personas con los bloqueos de carreteras que organizan constantemente. A ese mismo atropello pertenece el encierro de funcionarios de las oficinas de la Secretaría de Educación en Guerrero, a quienes no liberan hasta que consideran que deben abrir sus puertas.

Mantener encerrada a una persona en contra de su voluntad no sólo es una violación a sus derechos sino también una forma de violencia.

Otra violación de los derechos, es la pobrísima calidad de educación que brindan a los niños que tienen a su cargo, porque la consigna de que “el maestro luchando también está enseñando”, ni es real ni es creíble. Estos profesores cetegistas privan de una educación de calidad a los más pobres, que por esa misma condición no tienen la mínima oportunidad de ir a otro tipo de escuela.

Son los pobres quienes tienen que ir, por sus condiciones de carencias materiales, a escuelas públicas que tienen maestros afiliados a la CETEG aun cuando no se cubra con medianía el calendario escolar.

Para los profesores de la CETEG, la vocación de lucha por obtener plazas y basificación de plazas docentes, es el bien mayor; sin embargo, en esa convicción han dejado a otros sin la oportunidad de ejercer sus derechos porque para el magisterio disidente lo que importa es su derecho a manifestarse aunque sea por sus canonjías, y en esa ruta, no le importa atropellar a los demás, incluyendo aquellos a quienes dicen defender, a los niños de educación básica.

En esas condiciones, la careta de lucha popular que enarbola la CETEG se demuestra que en realidad es una impostura, y por lo que lucha es por privilegios que sólo quieren gozar, entre ellos el de cobrar sin trabajar.

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