Pactos por la sucesión

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A una semana de que comience la selección interna de candidatos, algunos partidos polí-ticos han definido ya la selección de los mis-mos. Unos por encuesta, otros por consenso o mediante asamblea partidista y los hay que serán designados por los grupos de poder.

Los ciudadanos observan impávidos cómo sus futuros dirigentes se autoproclaman candidatos, como pago a favores del partido realizados en el pasado.

La siguiente semana será de definiciones, pero ya se vislumbran algunos pactos en ese reparto del poder, unos se autocandidatearon o emigraron a otro partido porque en el que militaban ya no daban para más por el relevo genera-cional o por los reacomodos del poder.

Y los pactos son, como si se repartiera un pastel. Unos ceden, otros presionan, debido a la pandemia muchos no pueden mostrar músculo político al sacar sus huestes a la calle, por lo que la definición será en lo oscurito, como siempre. Y luego los grupos de po-der se preguntan por qué vota la tercera parte de los electores, quienes solo acuden a las urnas a legitimar al candidato el día de la jornada electoral.

Y es que mientras los candidatos no enarbolen causas sociales, no se involucren con los movimien-tos sociales, no participen con la sociedad civil, será más de lo mismo, de lo que muchos ya están hasta el hartazgo.

Por eso una vez que asumen el poder y ante los nulos resultados los mismos electores que hicieron la diferencia se distancian de ellos y los rompimien-tos al interior del gabinete son más que evidentes.

Hoy, la estrategia publicitaria en redes sociales se hace notoria, por lo que el espectro será específico y las marcas o logos partidistas se dirigirán a ese sector de la población que emerge y son nativos virtuales. Esos electores que están conectados todo el día.

Esos que si extravían su celular piensan que se les viene el mundo encima, porque ahí tienen todo guardado.

La guerra de lodo será ahora en los medios digitales, ya el partido en el poder nos dio una probadita de esa sopita al elegir en tribunales a su dirigente nacional. Por lo que se vislumbra que la encuesta fue un mero trámite.

Esperar otra forma de hacer política es o ser ingenuo, o no saber leer las señales de quienes gobiernan y toman decisiones en este país de pactos por la gobernabilidad de los ciudadanos y donde el reparto del poder es usar como trampolín político a los partidos que irán en coalición.

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