Pandemia, economía y Emilio Lozoya

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En política lo que se busca es tener la simpatía de mucha gente.

 

Lo anterior lo entiende perfectamente el presidente de la República. De ahí surge su propuesta de programas sociales. De entregar recursos a cambio de posibles votos.

 

Los profesionales de la política entienden que muchos problemas se resuelven con dinero. En México se amplió el programa de beneficios (madres de familia, estudiantes preferentemente del nivel medio superior y superior, adultos mayores) con el propósito de favorecerse electoralmente.

 

El escollo se presentó con la pandemia. Comenzó a absorber más recurso del que se pensaba. La esperanza era que se terminara pronto el contagio, en eso se insistió verbalmente. La realidad indica que no se ha podido detener ni contener. Continúa a la alza, desgraciadamente.

 

El virus ha lastimado a todas las economías. El flujo de dinero se dirige a países donde existen muestras reales de contención. Se aleja de territorios con mayor contagio, pues la actividad productiva es lenta.

 

Han cerrado miles de negocios por la pandemia. Se han perdido millones de empleos.

 

En México tanto la iniciativa privada como la extranjera se ha dirigido a otros países. Como ya lo escribí por el virus, y, también por la estrategia personal del presidente y su combate discursivo al neoliberalismo. Además, lo han dicho los mismos empresarios, el presidente cambia sus decisiones.

 

La detención de Emilio Lozoya es un tronquito ante el panorama complejo derivado del virus y de la economía.

 

Y digo tronquito porque el agua (virus y economía) arrasa con todo lo que encuentra a su paso.

 

El tema corrupción lleva el sello de propaganda para contener la salida de quienes ya no creen en el Poder Ejecutivo federal, de esos sectores que en la víspera votaron por la esperanza. Como que se les acabó la paciencia.

 

Es cierto, el Poder Ejecutivo federal tiene aceptación entre millones de mexicanos. También es verdad que ha estado perdiendo simpatía.

 

Sus seguidores consideran que repetir o reiterar sus dichos van a convencer a nuevos adeptos. Este ejercicio lo aplican en redes sociales. No. Lo que han encontrado es hartazgo. Siempre lo mismo porque es discurso que no liga con la realidad. En lugar de conquistar, pierden.

 

Lo que vamos a ver en 2021, es un enfrentamiento entre realidad de las consecuencias del virus y de la economía frente al discurso presidencial.

 

Eso es todo.

 

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