Perspectivas 2020

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Si en el año que recién terminó los grandes organismos internacionales fueron rebajando amargamente las expectativas de crecimiento, para 2020 se parte de una base ligeramente mejor con la mirada puesta a que pronto sean disipados los nubarrones arancelarios.

Del balance de 2019, el Banco Mundial espera un PIB global de 2.6 %. El organismo es muy pesimista en comparación con la OCDE, que augura un 2.9 %; en tanto, el FMI ubica el crecimiento en torno a 3.2 %.

Para 2020, también el Banco Mundial es cauto en sus estimaciones porque parte de una previsión de un PIB global de 2.7 %. En contraste, el FMI es más optimista con un PIB de 3.5 % y la OCDE lo sitúa en un punto intermedio con un 3 %.

Las dos grandes turbinas del crecimiento global, que son Estados Unidos y China, continuarán con su desaceleración si no desatascan sus conflictos comerciales. Para China, la OCDE estima un PIB de 6.1 % en 2019, pero cuatro décimas menos para 2020 con 5.7 %; Estados Unidos lo puntúa alrededor de 2.4 % en 2019 y de 2 % este nuevo año.

El organismo que preside el mexicano José Ángel Gurría advierte que en los próximos 12 meses será relevante recuperar la confianza de los inversionistas, permitir la regeneración de las bases para el crecimiento, así como para la creación de empleo.

La OCDE destaca que un Brexit “ordenado” será muy importante para evitar que Reino Unido caiga en una recesión en 2020; para la economía británica, el pronóstico que hace el organismo es de un PIB de 1 % en 2019 y de 0.9 % en 2020.

De eso dependerá igualmente el futuro inmediato de la Unión Europea (UE), cuya economía en promedio ha venido ralentizándose desde mayo del año pasado primordialmente en Italia, Alemania, Francia y España, aunque no debe obviarse la presencia de otras vulnerabilidades a las que poner especial atención: 1) los efectos negativos del alza de los aranceles desde Washington a la UE en una serie de productos y mercancías; 2) el desempeño del sector financiero; 3) el incremento de la deuda del sector público sobre del PIB en varios países constriñendo su margen de acción y de financiamiento, y 4) el deterioro de la calidad del crédito.

Para Laurence Boone, economista en jefe de la OCDE, habrá que poner especial énfasis en la evolución de la deuda en varios países europeos como Italia, España, Portugal y Grecia.

“Y, por supuesto, hasta que no se disipen, tenemos las tensiones comerciales que ponen en peligro el desempeño inmediato futuro de la economía mundial”, comenta Boone.

La economista añade que los gobiernos no están aprovechando del todo que las tasas de interés estén a niveles de lo más bajista para financiarse a fin de expandir su infraestructura.

A COLACIÓN

Por su parte, el FMI avizora una estabilización en los mercados monetarios en 2020, primordialmente “en los mercados emergentes” y en algunas economías desarrolladas, una vez sean “resueltas” las controversias en política comercial.

De la disipación de la inestabilidad añade que “hay riesgos en los pronósticos, de que se pierde fuelle en el ritmo del PIB, todo tiene que ver con los roces comerciales y además están las tensiones tecnológicas que pueden desanimar e influir para mal en la lentitud de la inversión”.

La tirantez en el sector de la tecnología no amainará; se trata de la industria que más ganancias y dinero está movilizando en el mundo junto con la industria armamentista. Y en Washington, el presidente Donald Trump está decidido a defender a Google, Microsoft, Alphabet, Amazon, Facebook, Apple, Paypal, Tesla, SpaceX, eBay, así como a Boing y a toda una amplia batería de multinacionales estadounidenses a las que ha salido a escudar desplegando su espada láser proteccionista. Eso generará más roces en la aldea global.

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