Policías buenas y policías malas

Policías buenas y policías malas

Comparte con tus amigos










Submit

De acuerdo a una nota publicada por Novedades Acapulco, en la que se cita al Grupo de Coordinación Guerrero -encargado de asuntos de seguridad en la entidad- el número de civiles armados denominados policías comunitarios o autodefensas ha crecido y ampliado su presencia en el 64 por ciento del territorio estatal, aunque pertenezcan a varias organizaciones, algunas de ellas enfrentadas entre sí y señaladas mutuamente de tener motivaciones diferentes; el asunto pertenece a un tema público del que hay una constante discusión. 

En el diagnóstico de la seguridad que se ha hecho en el país y, en el estado de Guerrero se ha acusado a los policías municipales y en algunos casos, a las policías estatales, de responder como grupo armado de los grupos delictivos que se disputan las plazas o territorios para cometer diversos ilícitos, como cobros de extorsión, venta de drogas, secuestros, robos y asaltos entre otros.

Muestra de esta sujeción es la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa en Iguala y lo más reciente la toma de parte de la Armada de México de las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública en Acapulco, en la que se detuvieron a dos mandos y se refiere a que otros elementos policiacos se escaparon del operativo de detención.

El hecho es que la seguridad pública tanto en las ciudades, cabeceras municipales y comunidades de Guerrero, tanto de las policías municipales como de las comunitarias, hay sospechas de que en realidad sirven a lo que deberían combatir, así que el crecimiento y la ampliación del territorio ocupado por las policías comunitarias no ha servido para mejorar la percepción de seguridad.

En el caso de las policías comunitarias o autodefensas ciudadanas en las que inicialmente contó con simpatías amplias, que poco a poco fue disminuyendo en la medida de que su trabajo fue realizándose y que de alguna u otra forma lo fue confrontando con la población a la que decía defender.

Las propias escisiones que se dieron dentro de los grupos que originalmente surgieron de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) y avaladas por la Ley 701 que habla de la justicia comunitaria. De ninguna manera lo que ocurre con estos civiles armados que reclaman legitimidad social por la labor que dicen hacer, es un problema exclusivo del país o de Guerrero, se trata de un problema compartido donde surgieron estos grupos tanto en Colombia como en Brasil, como grupos de limpieza social. Estos policías comunitarios surgieron para atender los problemas de inseguridad, acabaron siendo lo mismo que combatían y terminaron por agravar los problemas de violencia.

El contexto que permite el surgimiento de los grupos comunitarios es una policía ineficiente y cómplice de grupos criminales. Además de ello, la imposibilidad de prescindir de los servicios de los malos policías, las dificultades que tuvo el gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto de lograr un Mando Único de las policías permitió que creciera un problema hasta niveles insospechados. Estas complicidades entre policías y delincuentes sólo se revelan cuando los problemas explotan, como ocurrió en Iguala.

Ahora la propuesta es crear la Guardia Nacional para atender los problemas de inseguridad; sin embargo, hasta el momento no se sabe cuál será el destino de las policías municipales ni el resto de las corporaciones. Pero en este contexto, otro elemento a considerar también son los ministerios públicos, es decir, hay otros factores y elementos que deben ser atendidos en esta cadena que lleva a la impartición de justicia.

Por lo pronto, Guerrero se está llenando de policías comunitarios, aunque eso no garantice que se termine con la inseguridad ni con la violencia.

Comparte con tus amigos










Submit