Poquito

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Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) reportó que la economía mexicana se salvó de una recesión técnica al alcanzar un crecimiento del 0.1% en el segundo trimestre de este año, con lo cual el presidente López Obrador echó las campanas al vuelo y al grito de “Lero, lero” diría que “les falló el pronóstico a los expertos”. Crecimiento económico de 0.1%… ¿No es acaso un pichurriento crecimiento? ¿Vale la pena hacer fiesta en Palacio con fanfarrias olímpicas y de tío Gamboín, cuando todos sabemos que la economía está deprimida y de capa caída? ¿Se nota ese miserable crecimiento en los bolsillos, las panzas y las mesas de millones de mexicanos? Sí, “crecimos poquito”, cacarea AMLO.

Para los estudiosos del carácter, las personas que acostumbran a hablar en diminutivo, por ejemplo, personita o poquito, son individuos mediocres y poquiteros que se conforman con poquito.

¿Las cifras del Inegi son reales o fueron maquilladas para evitar la cólera del dios sexenal, que cuando alguna institución de las llamadas autónomas desentona con cifras que no sean las de AMLO, inmediatamente corre a sus titulares o les da tijeretazos a los presupuestos de esas dependencias, como ocurrió hace una semana con el mero mero del Coneval, Gonzalo Hernández Licona?… ¿Es creíble que hayan fallado los expertos, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco de México, calificadoras internacionales y tal y tal, en sus proyecciones de crecimiento en la economía mexicana? ¿Usted a quién le cree, a los expertos o a los números de AMLO, que es un experto en simulación política y en el arte del engaño?…

También el señor presidente niega rotundamente que no esté ejerciendo el gasto público, lo que ha motivado que la economía mexicana esté en vías de recesión, o ya en recesión. “Es ahorro”, afirma AMLO. ¿Ahorro? ¿De qué tipo de ahorro habla el presidente? Porque mire usted, el gobierno no tiene por qué ahorrar. La obligación de todo gobierno es ejercer el gasto público, autorizado por la Cámara Federal de Diputados para que todos los rubros en el país caminen como manda Dios.

Le pondré un ejemplo: Si un jefe de familia le da quincenal o mensualmente el gasto a la ama de casa, es para que compre el pipirín, el gas, el pago de la luz, la línea telefónica, la compra de medicamentos, etcétera. ¿Pero qué pasa si la señora no gasta el gasto?… ¿Verdad que todo se arruinaría?, y la casa se vería en serio problemas. Bueno, es exactamente lo que está haciendo AMLO al no gastar el gasto que debe gastar. Así de fácil y por eso estamos como estamos con una economía frágil, deprimida o quebrantada y que mediocremente crece, como él dice, poquito. ¡Qué mediocre mentalidad!

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