Presidentes, medios, redes y la paradoja de la tolerancia

Presidentes, medios, redes y la paradoja de la tolerancia

Comparte con tus amigos










Submit

La censura de parte, primero de los medios de comunicación masiva, y después el bloqueo de las cuentas de Facebook, Twitter y YouTube desató en todo el mundo, de parte de gobernantes acerca del silenciamiento a los mensajes del todavía presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en este mismo tenor el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, busca, al igual que su homologo estadounidense, crear nuevos canales de comunicación que no sean revisados por otras instancias.

El tema, en ambos lados del mundo, no considera los excesos que pueden asumir los gobernantes y que pueden ser peligrosos para la democracia y las libertades, en aras de reclamar sus propias libertades y derechos, pero suprimiendo los de los demás. A diferencia de cualquier ciudadano, la voz de un gobernante tiene un altavoz más potente, por ello es diferente el peso que tiene en la comunicación masiva.

Al principio, en EE.UU., los medios tradicionales comenzaron a censurar las declaraciones del presidente Trump en torno al proceso electoral que perdió, debido a que según los directivos de esos mass media los datos no estaban sustentados en pruebas, y consideraban que al no basarse en realidad era peligroso. Los medios se aseguraban que los receptores recibieran información probadas con evidencias.

Luego del ataque al Capitolio, en el que un grupo de manifestantes trató de impedir la certificación del triunfo de Joe Biden, azuzados por un mensaje de Donald Trump, las redes sociales bloquearon sus cuentas por considerarlo peligroso y sin control. Esta decisión de censura es la que provocó escozor, no obstante que algunos países tienen ya regulado el uso de las redes sociales.

Pero, así como se manifestaron en contra de la censura, también reprocharon al presidente norteamericano por el asalto al palacio legislativo. No fue el caso del presidente mexicano, quien solo reprochó el silenciamiento de su homólogo.

En este debate en torno a la censura tiene mucho que ver la denominada “paradoja de la tolerancia”, planteada por el filósofo austriaco Karl Popper, quien señala que la tolerancia ilimitada conducirá a la desaparición de la tolerancia, “si extendemos la tolerancia ilimitada aun a aquellos que son intolerantes, si no nos hallamos preparados para defender a una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia”.

Esta situación que vive Estados Unidos es una crisis generada por un mal perdedor. Se asume como el triunfador de un proceso electoral que perdió, por el margen que haya sido, y esa posición es la que ha colocado a su país y a su propia administración en una crisis política. En esa condición lo ha llevado a decir una serie de declaraciones que no tienen sustento real, sino sus fantasías a las que se le ha ido rebatiendo cada una con sus respectivas pruebas.

Su condición de intolerante lo llevó a la polarización del país, de tal manera que el principal obligado a mantener la unidad nacional fue el principal factor de división.

En este sentido es necesario preguntarse ¿Quién puede contener el discurso intolerante de uno de los hombres con mayor poder en un país? ¿Es necesario y pertinente intentar censurarlo o dejarlo que continúe su discurso intolerante? En eso estriba la paradoja de la tolerancia, es prudente presumir de tolerante permitiendo la intolerancia y su avance o pecar de intolerante marcándole un alto.

En Estados Unidos, Donald Trump anunció la creación de otras redes de comunicación con sus seguidores evadiendo a los censores de los medios y las redes sociales; en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador también anuncia el mismo camino, aun cuando es el autor de una frase de censura a otro presidente mexicano: “Cállate chachalaca”, realizada precisamente en un periodo electoral.

Comparte con tus amigos










Submit