¿Qué esperar…?

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Echemos un vistazo a los diversos escenarios nacionales con el apoyo de datos duros para saber qué esperar…

Nos encontramos con un catastrófico desplome de la economía solo padecido en 1932. La caída anual fue de casi un menos 9 %, es decir un devastador 14 % de diferencia, en relación al crecimiento de más 4 % prometido por AMLO para el 2019, antes de la pandemia… La incertidumbre jurídica constituye una patética realidad. La 4T no ha hecho el menor intento por construir un Estado de derecho. El Gobierno federal exhibe a diario amenazadoras pruebas de ineficacia en el sector económico, en el sanitario y en el educativo, entre otros rubros más, sin olvidar, desde luego, la temeraria concentración del poder en un solo hombre, con el consecuente perjuicio en materia de evolución democrática. Imposible omitir los exitosos esfuerzos del jefe del Estado Mexicano para dividir a la nación y arrancarle las costras de la historia.

AMLO no solo ha insistido en desaparecer los organismos autónomos, garantes de nuestra democracia, sino que ha iniciado un combate sin cuartel en contra de los medios de difusión masivos, incluidas las redes sociales, mismas que pretende someter a un escrutinio para desmantelar la comunicación social. Mientras el mundo instala fuentes de energía eólica y solar, naturales y baratas, la 4T insiste en utilizar combustóleo, en ejecutar una contrarreforma energética, con dramáticas consecuencias para la salud, de alto costo económico en un grave entorno de calentamiento global. El presidente atenta en contra de la autonomía del Banco de México al tratar de obligar al Banco Central a adquirir dólares, dinero negro, que produciría severas consecuencias financieras para el país, cuyo descrédito público bien podría ocasionar que las empresas internacionales calificadoras le retiren a México el grado de inversión, con independencia de la decisión que llegaran a tomar las autoridades financieras norteamericanas, con lo cual, entre otros perjuicios, México quedaría excluido de la posibilidad de contratar créditos internacionales…

La prohibición de la subcontratación de personal, es decir, la cancelación de las outsourcing, podría desquiciar el mercado laboral del país con grave daño en materia de creación de empleos. Es claro que la supuesta austeridad republicana deteriora la prestación de los servicios públicos, también en el interior de la República y obliga a las entidades federativas a un indeseable endeudamiento, la medida idónea para provocar la insolvencia nacional de la que nadie quisiera acordarse. La solución para evitar esta crisis consistiría en la inmediata cancelación de las inútiles obras faraónicas, en la supresión de cientos de miles de millones de pesos destinados a la compra de voluntades electorales, o bien, en la instrumentación de una draconiana reforma fiscal para salvar de la quiebra a la tesorería nacional. ¡Cuánto daño en tan poco tiempo!

Es claro el desplome de la economía mexicana, la pérdida de millones de empleos desde el arribo de la 4T, la supresión de fuentes de riqueza, el deterioro mundial de la marca México, el daño a la salud, el avance incontenible de la violencia como consecuencia de la expansión del crimen organizado, la ejecución impune del gasto público, con la agravante de llevar a cabo las compras del gobierno sin someterlas a las licitaciones establecidas por la ley.

El presidente Biden, creo, no va a tomar acción alguna en relación a México por más que la injerencia yanqui siempre ha sido odiosa y mal vista. Las presiones del norte vendrán después de las elecciones intermedias en México para que AMLO no adopte el papel de víctima y capitalice el obvio antiimperialismo mexicano para atraer más votantes y garantizar así, el proceso de destrucción de México.

¿Qué esperar ante dichos escenarios? O le arrebatamos el 6 de junio el control del presupuesto a Morena o preparémonos a perder a México por varias décadas. 40 millones de compatriotas no votaron en el 2018. Como bien decía Jean Nathan: “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”. Quien no vote será cómplice del desastre…

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