¿Qué le debe AMLO a Trump?

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A VER, A VER… Se lo cuento, pero no se lo diga a nadie… Resulta que Luis Videgaray, si bien era un funcionario soberbio, grosero, malagradecido, hasta con sus compañeros de gabinete, en especial con Miguel Ángel Osorio Chong, Emilio Lozoya y Claudia Ruiz Massieu, fue el  personaje más dinámico del equipo de Peña Nieto, algo así como la materia gris.

 

A los que consentía eran a Aurelio Nuño, una fichita y José Antonio Meade, todo un cerebrito, en particular.

 

Su olfato político lo llevó con Jared Kushner, el yerno de Donald Trump, con quien fraguó el viaje del entonces candidato republicano a México.

La decisión no se tomó por capricho, menos por ideología.

 

Se dijo en ese entonces, en los sótanos de Los Pinos, que Kushner mostró a Videgaray las encuestas internas del candidato republicano donde lo ubicaban a la cabeza ante su rival Hillary Clinton.

 

En tanto en México, analistas, políticos y uno que otro resentido social, se rasgaron las vestiduras y amenazaban con lanzarse de la azotea de sus casas envueltos en el lábaro patrio… a la banqueta por el arribo de Trump.

 

De racista no lo bajaban y no lo bajan hasta la fecha, sin reparar que en Estados Unidos el racismo lo practican también negros contra mexicanos; puertorriqueños contra mexicanos y estos… contra mexicanos. ¡Imagínense!

 

Luego de su victoria, que pintó de rojo el republicano a casi toda la Unión Americana, el siguiente paso fue sobre el candidato presidencial mexicano.

 

Según me cuentan, Peña Nieto y Videgaray prometieron a Donald Trump la alternancia del poder en México, tal y como lo hizo Zedillo a Clinton.

 

De hecho, AMLO ya había sostenido pláticas con Peña Nieto,  en Toluca.

 

Esas pláticas se concretaron con el partido MORENA, un gran regalo en 2014. Además Peña Nieto le dio a Andrés Manuel, más de 3 mil millones de pesos para sus gastos de partido, confesó Meade en campaña.

 

La misma maniobra que ejecutó Zedillo en el 2000, la llevó a cabo el PRI en 2018. Allanó el camino al tabasqueño. Se cruzó de brazos y los recursos nunca llegaron para los cuadros priistas que tiraron el arpa y se perdió todo.

 

Peña Nieto, previamente dio vista a Salinas, Zedillo, Fox y Calderón para consensuar sobre Andrés Manuel. De ahí la razón de no ser tocado ni con el pétalo el mexiquense y sus amigos. Toda la culpa la tiene Calderón. ¡Ja!

 

Francisco Labastida recuerda: A mí no me ganó Fox, fue Zedillo.

 

José Antonio Meade también dice: Me ganó Peña, no López.

 

Durante la transición, Luis Videgaray llevó de la mano a Marcelo Ebrard con Jared Kushner, con quien ahora se tratan de piquete de ombligo.

 

Y sí, el 24 de julio de 2018, días después del triunfo, Andrés Manuel recibió elogiosas palabras de Donald Trump: El nuevo presidente mexicano “es una persona estupenda”… con el que me voy a llevar muy bien.

 

Andrés Manuel, el bravucón en campaña que iba a poner en su lugar a Trump, cambió en 180 grados. ¿Cuál fue el acuerdo en lo oscurito?

 

En política no hay sorpresas sino sorprendidos, diría Jesús Reyes Heroles.

 

Hoy, oootra vez, distintas voces de analistas y políticos, identificados con el Partido Demócrata y la izquierda contestaria, afirman que López Obrador ayuda con su presencia en la reelección de Trump. Falso, falso.

 

A menos que ocurra algún imprevisto grave, el republicano tiene en la bolsa la reelección por otros cuatro años. Su opositor, el demócrata Joe Biden, es una persona de 77 años de edad, con achaques, que hace campaña desde su casa, atemorizado de contagiarse por el COVID-19.

 

A decir verdad gana más AMLO, en momentos en que se le deshace el país en las manos, con la visita a la Casa Blanca. Un desaire del tabasqueño a Trump, sería suicida. Y no tendría cara para pedir ninguna ayuda, allá.

 

Nos dice una fuente de la Embajada de EU en México, que le entregarán un documento sobre política, economía, seguridad nacional e internacional, temas que serán tratados durante dos encuentros muy intensos, donde la postura mexicana se ve muy débil, o sea “van arrastrando la cobija”.

 

Es hora pues de pagar facturas. Lo sabe AMLO (Veremos, veremos).

 

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