#QuédateEnCasa, ¿y el dinero?

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Durante muchos años, en México, el empleo informal y el subempleo evitaron un estallido social, cualquier negocio o vendimia, ya fuera como empleado o como emprendedor, sacaba de apuros a familias completas; hoy esa situación ha cambiado. Al menos 500 negocios han cerrado, según informaron representantes de la Cámara Nacional de Comercio en Acapulco, debido a la contingencia por la pandemia del COVID- 19. Estos son los que se pueden contabilizar de los iniciales estragos de la campaña #QuédateEnCasa para salvaguardar la salud de las personas.

Curiosamente, lo que evitó que la gente muriera de hambre por no tener un empleo hoy la puede matar porque es una de las pocas oportunidades de tener un ingreso económico: la venta y el autoempleo. Algo de lo que durante muchos años no se han preocupado mucho, como la generación de empleos en México, será una de las principales formas en que se manifestará la crisis, ya no de salud, sino también económica.

La campaña #QuédateEnCasa, para evitar aglomeraciones y en la medida de lo posible nuevos contagios, tiene como principal impedimento que muchísimas personas no tienen un salario del cual vivir, muchas otras tienen un empleo que solo les permite ir al día y otras más tienen la esperanza de los periodos vacacionales, como el que se avecina de Semana Santa, para obtener ingresos extras. Pero el llamado de quedarse a resguardo en los hogares no garantiza a esa gente un ingreso, a diferencia de otros países donde se logró un mayor control sanitario por la posibilidad de tener empleos formales, que les permiten a la mayor parte de los residentes, salvo a aquellos que son inmigrantes y cuyas condiciones de trabajo rayan en la incertidumbre laboral. En México abundan estos últimos y escasean los primeros; es decir, en otros países, la gente que no tiene empleos con servicios sociales son por lo general residentes ilegales y aquí son gran mayoría los residentes legales, porque son mexicanos.

La calidad del empleo es lo que va a marcar la diferencia en el control sanitario porque, aun cuando se continúe remarcando la idea del distanciamiento social, que es la idea de quedarse en casa, es al final de cuentas el hambre y la necesidad de dinero lo que va a sacar a la gente de sus viviendas y superar el temor a la enfermedad.

Otro factor que indica la calidad del empleo que hay en México es que algunas empresas están dando receso a los empleados pero sin su salario completo y en una de por sí precaria situación es algo grave, porque un sueldo básico ha perdido su poder adquisitivo y no alcanza para cubrir la canasta básica.

Con estos elementos es indispensable generar condiciones mínimas de seguridad para quienes están en esas situaciones, si no de pobreza, sí de mayor vulnerabilidad económica, porque hasta el momento se ha considerado en los cálculos el tamaño de la población que puede ser afectada en su salud, incluso de la mortalidad, pero no se han hecho claramente cálculos de aquellos que resultarán afectados en su economía y que tendrán que salir a las calles a expensas de contagiar y ser contagiados debido a que no tienen las condiciones económicas para sobrellevar esta pandemia en sus casas.

Es por esto que, ya sea el Gobierno federal o estatal, deben establecer en las mismas condiciones que se están tomando decisiones para atender a la gente en torno a la enfermedad, pero no en la cuestión de seguridad económica porque ellos no se pueden quedar en casa porque el dinero está allá afuera.

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