Quizá el mayor fracaso de este gobierno

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Ya nos acostumbramos a escuchar la palabra “fracaso” cuando se habla del gobierno de López Obrador. Un gobierno de muchísima palabrería y poquísimos resultados. Un presidente que, durante años, vendió la esperanza de un cambio colosal cuando llegara al poder, la llamada “Cuarta Transformación” de dimensiones épicas. La realidad es que estamos muy lejos de ello tanto en economía, seguridad pública, combate a la corrupción y calidad de los servicios públicos.

Ahora nos enteramos que también el fracaso campea en el endémico problema de la pobreza. Me atrevo a decir que, de seguir así, sería el mayor fracaso de este sexenio tomando en cuenta que López Obrador prometió darles prioridad a los pobres mejorando sus condiciones de vida.

No ha ocurrido.

Por el contrario, hoy, para empezar, tenemos más pobres que cuando comenzó el sexenio.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social define a la población en pobreza como los que tienen un ingreso mensual de 3 mil 560 pesos al mes en el ámbito urbano y de 2 mil 520 pesos en el rural. Pero, además, mide otro tipo de satisfactores sociales: la educación, el acceso a servicios de salud y a la seguridad social, la calidad de las viviendas, los servicios básicos en estas y el acceso a una buena alimentación. Los pobres son los que tienen el ingreso arriba mencionado y carecen de por lo menos uno de los seis indicadores descritos.

El porcentaje en esta situación de pobreza pasó de 41.9 a 43.9 % de la población entre 2018 y 2020. Estamos hablando que son 3.8 millones de mexicanos más. De 51.9 millones que había en 2018, pasaron a 55.7 en 2020.

Pero hay un universo todavía peor que el de la pobreza: el de la pobreza extrema. Aquí estamos hablando de un ingreso mensual de mil 702 pesos en el ámbito urbano y mil 299 en el rural, además de contar con por lo menos tres de las carencias sociales. Si la pobreza es una vergüenza nacional, la extrema es una tragedia.

Bueno, pues la población en esta condición pasó del 7 al 8.5 % entre 2018 y 2020, un incremento de 2.1 millones de mexicanos para alcanzar 10.8 millones en total.

El incremento en la pobreza tiene que ver, en buena medida, con la grave crisis económica por la pandemia del COVID-19. De hecho, los pronósticos hablaban que, una caída de -8.5% del Producto Interno Bruto, mandaría a unos diez millones de mexicanos a la pobreza. Afortunadamente, la cifra fue de 3.8 millones. Habrá que explicar por qué. Conjeturo que tiene que ver con las remesas récord que mandaron los mexicanos de Estados Unidos.

Los números reflejan lo evidente: la principal manera de sacar a la gente de la pobreza es con crecimiento económico que genere buenas fuentes de empleo. Entre 2018 y 2020, el ingreso laboral en México cayó un 11 %, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Inegi. Todos los deciles sufrieron caídas importantes.

Pero, además, hubo una mayor precarización del trabajo. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, de los 55 millones de mexicanos que tienen un trabajo, solo nueve millones (el 16 %) cuentan con un empleo que provee el ingreso suficiente para comprar dos canastas básicas de alimentos y servicios de seguridad social.

El reto del país es crear empleos con derechos laborales. Lo demás son paliativos, como los programas sociales de transferencias del gobierno de AMLO. Ayudan, sí, pero no resuelven la pobreza.

Esta administración decidió generalizarlos a toda la población en lugar de focalizarlos a los que verdaderamente los necesitan. El resultado ha sido desastroso. De acuerdo a la ENIGH, el ingreso promedio trimestral de los hogares por beneficios de programas gubernamentales en los cinco deciles de mayores ingresos fue de mil 129 pesos, casi el doble de lo reportado en 2018. En 2018, solo el 19.7 % de los hogares de la mitad de la población más rica del país recibía este tipo de recursos del gobierno; para el 2020, subió a 27.4 %.

Comparemos al 10 % más rico y el 10 % más pobre. Los de mayor ingreso obtuvieron 3.5 veces más apoyos del gobierno de AMLO que los recibidos en 2018. En cambio, los más pobres registraron una caída de 14.1 % en este tipo de apoyos del Gobierno federal en estos dos años.

Traducido a castellano: los programas de AMLO han beneficiado más a las clases medias y ricas que a los pobres.

Mañana seguiré en este tema de la más alta importancia. Hablaré de cómo otro gran fracaso (el de la salud pública) ha contribuido de manera toral para generar más pobreza en el país.

Twitter: @leozuckermann

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