Racionalidad política

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“La ociosidad es el vicio de todas las madres” … ¿O cómo lo decía el maestro Salvador Novo? ¿Será que nuestros politicastros nada tienen que hacer y se desviven cuando el dios sexenal los convoca así sea para protagonizar una farsa de simulación política? Y es que mire usted, el titiritero de Palacio convocó a las 32 marionetas del país, perdón, son gobernadores, a firmar el Acuerdo Nacional por la Democracia o el acuerdo para no delinquir haciendo trastupijes electorales en las próximas elecciones federales del 6 de junio.

¿O qué no la firma de dicho acuerdo debió convocarla el INE como el Árbitro Electoral de México? ¿O será que para el presidente de la República el INE está pintado en mochila de indio? Solamente dos gobernadores, Quirino Ordaz Coppel de Sinaloa y Enrique Alfaro Ramírez de Jalisco, le hicieron el feo y no acudieron a la farsa y los contreras de la Alianza Federalista dijeron que no firmaron el tal acuerdo por la democracia.

La farsa escenográfica de las marionetas en Palacio Nacional duró escasos 30 minutos. Nadie chistó nada y los mandatarios estatales perdieron la valiosísima oportunidad de decirle al presidente que no firmarían ese acuerdo, a menos que él y nadie más que él, saque las manos del proceso electoral en el que ha utilizado las vacunas contra el coronavirus como instrumento número uno para allegarle votos a su partido. También debieron decirle al presidente que no hay razón para firmar acuerdos para eso que llaman racionalidad política, cuando que para eso están las leyes y solamente hay que cumplirlas, que dan forma para la civilidad política o lo que ellos llaman democracia. ¡Vaya manera de perder el tiempo!, para decir solamente “aquí toy de tapetito, señor presidente”.

Y bien dice la máxima de que “quien hace la ley, hace la trampa”. Sí, los politicastros que gobiernan a México, incluyendo diputados y senadores, aprueban las leyes y ellos saben en dónde está el recoveco para violarlas. Sí, son tramposos por naturaleza. Los artículos 54 y 116 de la ley de leyes, hablan de la representación y sobrerrepresentación política en la Cámara de Diputados y la trampa de las lacras sociales llamadas partidos políticos, la encontramos en los 200 diputados plurinominales, es decir, los llamados premios de consolación electoral.

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