Recesión económica mundial

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La peste del coronavirus no solo ha desatado la guerra sanitaria contra el mundo, sino que ha puesto a la economía planetaria al filo de la recesión. Muy pocas naciones, sobre todo las economías blandengues, aguantarán el trote de la pandemia, que ya rebasa los 10 mil muertos con escenas espeluznantes en Italia, donde las tanquetas del ejército están convertidas en carrozas fúnebres. La crisis sanitaria china se expande e infecta a todo el mundo; caen las bolsas del mundo y el precio del petróleo se convierte en una pesadilla para la economía de las naciones petroleras, incluyendo México.

Las economías conchas, como la de Estados Unidos, han inyectado una poderosa vacuna de tres trillones de dólares para capotear la crisis del coronavirus y, de esa cantidad, el gobierno repartirá dinero a manos llenas a empresas para que no cierren las fuentes laborales y los trabajadores que ganen hasta mil 100 dólares por semana tendrán su paga asegurada por el tiempo que dure la emergencia sanitaria y económica. España también vacuna a su economía con 200 mil millones de euros y, así por el estilo, otras naciones europeas. ¿Y cuál es la vacuna de la economía mexicana? Los amuletos del presidente, la rifa del avión presidencial, el fortachón peso mexicano y un interminable corolario de mentiras. El gobierno de AMLO se ha visto imposibilitado a decretar medidas sanitarias drásticas para evitar que los contagios por coronavirus paralicen en cuarentena a México. ¿Qué ocurriría en este supuesto que tuviera que paralizarse el país? Seguramente que, si no nos mata el coronavirus, nos extermina el gobierno amlista de hambre, y es que mire usted cómo está conformada la economía mexicana:

Poquito más de 28 millones de mexicanos viven en la economía formal, es decir, que pagamos impuestos, pero el 57 % de la población nacional vive inmersa en la economía informal. Ahí se encuentran citados los limpiaparabrisas, mimos, saltimbanquis, vendedores ambulantes, taxistas, etcétera, etcétera, quienes tienen que trabajar llueva, truene o relampaguee. El día que no salgan a buscar el pipirín, ese día, arde Troya. ¿De qué es capaz un pueblo hambriento? ¡De todo! ¿Será por eso que a AMLO ahora sí le preocupa la economía nacional? Si hubiese necesidad de apoyar a ese universo de la población mexicana, ¿cuántos millones de pesos o de dólares se requerirían? ¿Bastaría con el crédito de más de 75 mil millones de dólares que ofrece el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿De qué universo serían los apoyos gubernamentales para las empresas que paren durante el tiempo que dure la emergencia sanitaria? ¿Hay algún plan económico sensato del presidente de la República para enfrentar este caos? Desgraciadamente, no, porque no hay gobierno y el que hay sigue obstinado en sus enfermísimos planes absurdos de construir una refinería en Dos Bocas, el Tren Maya, el Tren Transístmico o el Aeropuerto de Santa Lucía. Todo eso en conjunto es más prioritario que la salud de los mexicanos; por ello, vemos motines en hospitales donde médicos y enfermeras se quejan de que no hay medicamentos.

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