Recursos naturales de Bolivia, el riesgo de la reprivatización

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La ruta golpista en Bolivia podría ensayarse también en Venezuela o Nicaragua, considera Gandarilla


México.- La inestabilidad política desatada en Bolivia tras el golpe de estado contra Evo Morales podría derivar en una reprivatización y extranjerización de sus recursos naturales, estima el doctor en filosofía política por la UAM-Iztapalapa José Gandarilla.

La situación podría avanzar “hasta formas más delirantes de un gobierno colonial indirecto, con una administración, no sabemos aún por cuánto tiempo, de la junta militar, y, posteriormente, quizá de un gobierno favorable al retorno del neoliberalismo y la incursión descarada de los intereses externos”.

Los recursos naturales bolivianos y las políticas de nacionalización implementadas por Morales fueron un factor central en el embate militar y policiaco perpetrado este noviembre de 2019 contra su gobierno, estima Gandarilla.

“La geopolítica del capital estadounidense y de otros grupos de capital corporativo que, presumiblemente, fueron afectados por las políticas de nacionalización de los hidrocarburos, y de un posible aprovechamiento para el desarrollo de las infraestructuras nacionales de la explotación de las reservas existentes de un material tan valioso como el litio o el gas natural, incluye (a Bolivia), como es el caso de Venezuela y las reservas petroleras del Orinoco, en las intenciones políticas de apropiación y manejo para el imperio estadounidense de esos recursos”, apunta el académico en entrevista.

Para la administración de Donald Trump, un gobierno de intenciones nacionalistas y con protagonismo, en lo simbólico y discursivo, en la emisión de un mensaje antimperialista constituye un obstáculo, agrega el estudioso. En Bolivia, atestiguamos la inhabilitación de un gobierno democráticamente electo, “sin importar las consecuencias que en pérdidas humanas y destrucción material pueda propiciar; tan es así que en los últimos momentos se está al borde de una guerra civil y ya se está de facto gobernando desde una expresión del mando militar”.

“En los próximos días irán quedando más claras las acciones que desde la embajada estadounidense y el Pentágono fueron haciendo viable la situación para que ya, en este momento, circulen las tanquetas militares por las calles de varias ciudades de la nación boliviana, y se encuentre bajo estado de sitio”, considera Gandarilla. Según el plan de Trump para la región, la ruta golpista en Bolivia podría ensayarse también en Venezuela o Nicaragua.

No obstante, Evo Morales hizo saber mediante su cuenta de Twitter que continuará defendiendo su postura política. “Este golpe de estado ni los atentados contra mi vida me harán cambiar de ideología. Seremos siempre antimperialistas”, escribió el político luego de aterrizar en México, país que le concedió asilo político. “Esta es una lección para aprender y fortalecer las luchas por la soberanía, inclusión, dignidad y libertad con identidad de los pueblos en Bolivia y el mundo”.

Gas y litio, objetos de deseos imperiales Hoy sabemos que, a Sadam Husein, quien fue presidente de Iraq, el ejército estadounidense no lo eliminó por combatir armas de destrucción masiva o por expandir los horizontes de la democracia, pondera en tanto Katu Arkonada, exfuncionario del gobierno de Morales. El asedio de Estados Unidos contra Venezuela, por ejemplo, tampoco es ajeno a las reservas petroleras del país sudamericano.

Bolivia no queda exento de esta lógica de explotación de los recursos naturales en beneficio de los intereses políticos y económicos de la potencia militar más agresiva del continente, menos si se tiene en cuenta que Morales les quitó a las multinacionales la primacía en su aprovechamiento. “Bolivia tiene unas reservas muy grandes de gas. Es el principal suministrador y con el que se mueve la economía brasileña y argentina.

Además de hierro y otros minerales, tiene una de las energías no ya del futuro sino del presente, que es el litio”, apunta Arkonada. “Los intereses que hay sobre esos recursos son muy grandes y que Evo los haya puesto al servicio del pueblo pues hace obviamente que muchas trasnacionales, y los Estados Unidos, que siguen mirando a América Latina como su patio trasero, no estén muy de acuerdo”.

Con un Producto Interno Bruto (PIB) de 40 mil 288 millones de dólares, de acuerdo con el Banco Mundial, Bolivia cuenta con significativas reservas de gas natural y litio. Sus reservas de litio rondan los 21 millones de toneladas; un recurso clave para la composición de baterías, lo que lo vuelve muy atractivo en el marco de la renovación tecnológica que encara hoy el planeta.

En cuanto al gas natural, se estima que su riqueza ronda los 10.7 millones de pies cúbicos, además de que este recurso encabeza las exportaciones del país. El 38.3 por ciento de las exportaciones bolivianas son de gas natural, seguido del zinc y sus concentrados, con el 19.2; tortas y harina de semillas, con el 6.9; minerales argentíferos y platiníferos, con el 6.7, y estaño, con el 4 por ciento, según cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dependiente de la ONU.

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