Reelección

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En un sistema democrático debe permitirse la reelección.

En el sistema autocrático, no.

La diferencia estriba en que el primero es decisión de los votantes.

En el segundo privilegio de quien gobierna en ese momento.

La historia política de México ya demostró lo dañino que es un gobierno de un solo partido y de (supuestamente) una persona.

Comparo las monarquías (gobierno de una familia) con el gobierno “moderno” en una sola persona que, podría llamarse dictadura. Peor, todavía, un totalitarismo (Cuba, Alemania nazi, Rusia estalinista e Italia mussoliana).

En la época priista hubo abuso –manifiesta de diferentes formas- y esta conducta fue reprobándose; primero por los mismos grupos en el poder y luego por la sociedad.

Fue un aprendizaje lento para rechazarlo. Y persiste. Antes, vox populi se reprobaba, y estábamos, reitero bajo un sistema dictatorial; actualmente abiertamente se solapa y ya estamos en un ambiente democrático.

O somos ignorantes o aplicamos la venganza “dejemos que otros roben”. O no aprendemos. O semos (sic) olvidadizos.

En esas luchas de poder, por ejemplo, en las monarquías se usó la intriga, porque realizarlo abiertamente te llevaba a la horca. Durante el medioevo era la hoguera.

En los tiempos del PRI se echó mano de la insidia. Tampoco era permitido levantar la voz. Te desaparecían.

El cambio en México se patentiza con la aplicación de la democracia. Pierde el PRI el poder, llega el PAN, regresa el PRI y ahora gobierna la izquierda.

Todo sucede por una mayoría en su derecho a elegir.

La reelección se prohíbe en la presidencia, precisamente por el gran poder que ostenta. En los poderes legislativos se abre a la reelección para formar cuadros.

En la revisión de poderes legislativos se reforma que, en una democracia, estos actores llevan ventaja frente a otro competidor. No solamente por la posición que ostenta, sino por el uso de recursos.

No había piso parejo, como se dice.

Los que han llegado al poder nos muestran su “poderío” porque tienen mayoría (que no la razón) y reforman al pasado. Otra vez, estos legisladores no renuncian a su cargo para competir. Llevan, ventaja.

Pensábamos que íbamos avanzando. No es así. Desgraciadamente, en estos momentos, se vota por un color; no por la persona. Otro retroceso. No aprendemos.

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