¿Regreso a clases?

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Hay prisa porque el primero de junio, más de 31 millones de escolapios regresen a clases después de unas prolongadas vacaciones recetadas por la pandemia del coronavirus. Pero me pregunto: ¿cuál es la prisa por el regreso a clases cuando no se tienen todavía diagnósticos científicos certeros que nos digan que no habrá caídas por el COVID-19, como ocurre en China y otras naciones azotadas por la peste? La reflexión gubernamental y de muchos padres de familia, que por cierto ya no aguantan a sus hijos en la casa porque las escuelas son extraordinarias guarderías, es que el apresurado regreso a clases es para que no se pierda el ciclo escolar. ¿Qué importa que se pierda un ciclo escolar cuando el desastre educativo nos exhibe ante el mundo como una nación de reprobados y con orejas de burro? Dirían los rancheros allá en mi tierra que en esas condiciones “no importa que se pierda el ciclo escolar, pues más se perdió en la guerra”.

Por lo pronto, el SNTE de Elba Esther Gordillo ya puso peros y advierte que lo mejor será que el regreso a clases sea por consenso de padres de familia, docentes y la Secretaría de Salud federal para evitar que se den nuevos contagios que vendrían a complicar todo en México. Hasta la CNTE, que tiene fama nacional e internacional de estar siempre en la calle protestando y dejar sin clases a miles de estudiantes, clama por el pronto regreso a clases. Ya veremos si no se les ocurren paros, aunque de todos modos el ciclo escolar se daría por visto, pues la tónica del Sistema Educativo Nacional es que ya no haya chiquillos reprobados en México. No todo fue malo durante la cuarentena, pues algunos niños y padres de familia dedicaron parte de ese tiempo a la lectura y muy gratificante para este átomo de la comunicación, fue saber que algunas lecturas obligadas fueron García Márquez, Juan Rulfo, Mario Benedetti y hasta la décima musa Sor Juana Inés de la Cruz. Es digno de aplauso ese esfuerzo, pero México está aún muy lejos de alcanzar a Finlandia, la nación más culta del plantea en donde alumnos, padres de familia y maestros están obligados a leer 52 libros por año, llueva, truene o relampaguee.

¿Cuál es el éxito del modelo educativo de Finlandia? Muy simple: Está basado en técnicas de enseñanza motivacionales en las que intervienen la música, la poesía y muchas otras expresiones artísticas que incluyen también el arte de Dios. Además, en Finlandia cuando algún alumno falla, inmediatamente es canalizado a un maestro inspector que determinará si los problemas del alumno son de carácter emocional o de problemas de aprendizaje. Acto seguido, ese profesor canalizará al alumno con un maestro especialista en psicología y finalmente, el alumno será canalizado a un grupo de tres maestros que deberán solucionar el problema. Lejos, muy lejos estamos en México de emular a Finlandia, donde los finlandeses saben mucho en materia política y democrática pues cuando eligen a sus gobernantes lo hacen con la sabiduría de que no llevarán al poder a políticos corruptos, simuladores o mentirosos. Así que la clave del éxito del modelo educativo de Finlandia está en la lectura y los métodos motivacionales de aprendizaje. Así que cuál es la prisa por el regreso a clases en México.

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