Regreso a clases, regreso al pasado

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Este regreso a clases, en el nuevo ciclo escolar, pinta como un regreso al pasado, a un pasado que se creía superado, pero ahora, el presente, nos muestra todas las carencias del siglo XX a dos década del siglo XXI. Durante casi 60 años del siglo XX la educación en México se atrasó por la falta de cobertura educativa, tanto por la falta de profesores como de aulas escolares, debido al difícil acceso de zonas poblacionales, ya sea porque se encuentran en la sierra, montañas o lugares muy marginales, en que era muy complicado enviar a los apóstoles de la educación.

 

Ahora, el problema se repite. La falta de cobertura educativa se explica con la falta de conectividad a Internet, la falta de tecnología, porque no todos tienen computadoras ni tabletas; aunque muchos de quienes no tengan esos dispositivos cuenten con teléfonos inteligentes de la más alta gama. Pero se le agrega a estas carencias el analfabetismo digital, tanto de los docentes como de los educandos.

Se ha dicho con mucha insistencia, porque en todos los ámbitos se muestra, que la pandemia del COVID-19 ha mostrado todos los problemas estructurales del país. El empleo informal que hace que la gente permanezca en las calles realizando sus actividades económicas, la ineficiencia crónica de los servicios que presta el Estado a la población, que entre más pobre es, más deficientes los recibe.

El virus SARS-CoV-2 que surgió en China a finales de 2019 rápidamente se convirtió en pandemia y por recomendaciones sanitarias se decretó el aislamiento social, lo que implicó la cancelación de las clases en aulas escolares físicas, el adelanto del receso de Semana Santa y en ello la ocupación y preocupación de buscar salidas para concluir de alguna manera el ciclo escolar. La mejor opción, no porque fuera la mejor para todos, sino por las condiciones, fue la educación a distancia, a través del Internet, con diferentes plataformas, principalmente WhatsApp, Facebook y Zoom de manera mayoritaria.

 

En este proceso la idea era buscar una salida que abarcara el mayor número de beneficiarios, pero se encontraron cuellos de botellas en zonas marginadas por la falta de conectividad a Internet o la falta de computadoras para realizar las tareas escolares. A estos problemas se le añadió, tanto en esas zonas como en las urbanas, la falta de habilidades para el uso de los instrumentos, como computadoras, tabletas, teléfonos y las formas de implementar las actividades. En fin, se mostró el analfabetismo digital.

 

Prácticamente docentes, educandos y padres de familia tuvieron que aprender de manera urgente y necesaria a lidiar con esos aparatos de cuyas funciones solo conocían un mínimo por ciento de sus capacidades. No solamente eso, sino también a interactuar con sus hijos para recibir las clases. Y como nadie estaba listo para lo que ocurrió, todo mundo tuvo que aprender con ensayo y error.

 

Ahora, que se ha anunciado el regreso a clases de manera virtual mientras “pasa esto”, los padres de familia y profesores tendrán la oportunidad de prepararse, con equipos y conocimientos para enfrentar lo que viene de nuevo, ya sin la emergencia del inicio.

 

El futuro ya está aquí y nos agarró en el pasado. El mundo no será el mismo ni las condiciones de interactuar socialmente serán las mismas. Quienes se manifiestan en contra de las máquinas, computadoras, tabletas y celulares, para socializar señalando que despersonaliza la educación, están más cerca del movimiento luddista, de Ned Ludd, un personaje inexistente pero a quien se le atribuían los destrozos de las máquinas en los inicios de la Revolución Industrial porque estas desplazaban a los trabajadores.

 

El desarrollo de la tecnología no se detuvo, como tampoco lo hará ahora, y quienes no se adapten a estas nuevas circunstancias se quedarán fuera de la evolución por su falta de capacidad de adaptación.

 

Es verdad que regresaremos a clases, casi en las mismas condiciones del pasado de falta de cobertura, pero quienes no sean capaces de adaptarse a los nuevos requerimientos del presente estarán fuera.

 

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