Revista hospitalaria

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Derechohabientes a uno de los dos sistemas de atención a la salud (IMSS o ISSSTE), ya sabíamos grave situación de ambos.

Desde la atención hasta el servicio de cirugías.

Narro anécdotas. A una compañera de trabajo ya le habían programado una intervención quirúrgica.

No era peligroso su problema de salud, así que podía estar tranquila. Lo inaudito es que a la tercera ocasión que le habían pospuesto la cirugía, ya en la plancha y preparada para esa actuación, el anestesiólogo la invitó a levantarse porque había llegado un paciente de urgencia.

Me habían contado de casos inverosímiles y por lo mismo me parecían exagerados. Llevé a un familiar a una operación.

Les recuerdo, soy derechohabiente, porque así me lo exige el lugar donde laboro. Me programaron la intervención, sin mayor dilación y con fecha próxima.

Salió del quirófano sin mayor complicación. El médico revisó a las seis horas y dijo que “todo” estaba muy bien, pues la piel del paciente denotaba “éxito”. La dio de “alta”.

Pasaron ocho horas y comenzó la fiebre. Regresamos para la revisión. Tardaron en recibir al paciente.

La temperatura había incrementado.

Nos dirigimos con un médico de formación militar. De inmediato la atendió y en tres horas volvió a operar. Encontró un pedazo de gasa.

Vamos a decir que fue un descuido. No volvimos a utilizar los servicios de atención médica del ISSSTE.

Ahora ya existe un comité que revisa ese tipo de anomalías y llega a la conclusión, si son responsables, de quitarles cédula profesional.

En la actualidad no existen ni medicinas ni material quirúrgico en diversos hospitales del sector salud, es decir, los que dicen que son gratuitos.

Me cuestiono: ¿de quién es la responsabilidad de presuntos fallecimientos? ¿Del médico, de la institución o del gobierno?

La revisión o revista que está realizando la clase política en hospitales es tan espeluznante que parece que es mejor “morir” sin hacer el intento de llegar al nosocomio.

Como atisban quienes se han preparado para “irse al más allá”, llévenme a la casa.

 

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