Ritmos de vida y muerte

Ritmos de vida y muerte

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La concepción del existencialismo más deformada de la realidad existencial, con ritmos de vida alterados y desprecio a los valores humanos y morales. “El Ser y la nada”, principal obra de un grande de la corriente existencialista, el parisiense Jean- Paul Sartre, tiene una interpretación rítmica en lo trágico existencial: Nacer y morir. “El No Ser”, de lo que se identifica con la nada, porque Ser, es principio de toda existencia y esencia.

Todo se deforma o altera, por ejemplo, la conducta racional se torna más irracional, en rítmica existencia de todo lo adverso, malo y dañoso. La doctrina filosófica del existencialismo, se deformó con un concepto convencional de los llamados “existencialistas”, con la crisis moral y espiritual que orilla a buscar un ritmo alternativo de vida disipada o desenfrenada en rítmico acontecer. Y con la interpretación aplicada al existencialista, ya no de la concepción filosófica del existencialismo, del que evade la realidad aislándose en lo que idealizan. En Francia se llamaba existencialista al que se entregaba a ritmos fuertes del Rockand- roll, el twist, que los bailamos y disfrutamos en nuestra juventud.

Otros ritmos de la cadencia y compás como las tranquilas y suaves olas marinas, sin tempestad en el mar, relativas al acompasado ritmo del cubanito danzón que se baila en el zócalo o en otro espacio conurbado del puerto con variados ritmos de vida. El danzón semeja rítmica inspiración musical “Sobre las olas”, del guanajuatense Juventino Rosas. Y en la ciudad de México, el gran concierto- ya no classic arts- de estrellas de la música nacional en pro de los damnificados de terremotos con trágico ritmo o movimiento telúrico, celebrado en el zócalo con una gran multitud que se movía con los ritmos musicales.

Los terremotos con réplicas, de la destrucción y muertes, ocurridos en septiembre, será trágico recuerdo en México como el de 1985. Y se recuerda en Acapulco, el aterrador movimiento con ritmo trágico del huracán “Paulina” hace 20 años. Ritmos de vida y muerte, de lo trágico existencial, sea por circunstancias violentas y/o por el término de una vida muy sentida. Un buen ritmo musical de la señora brillante como estrella dotada de luz propia, Evangelina Elizondo que nació en la ciudad de México el 28 de abril de 1929 y falleció el reciente 2 de octubre. El oaxaqueño Tata Nacho ( Ignacio Fernández Esperón ), inscribió a Evangelina en concurso abierto por Walt Disney, que ganó, por la voz que dobló al español a La Cenicienta en cine. Compositora y cantante, Evangelina ingresó al cine nacional con la película “Las locuras de Tin tan”, su primera gira artística en Cuernavaca (Morelos) y Acapulco (Guerrero).

Acapulco, un puerto del rítmico vaivén de las olas más ondulantes con el rumor del mar, responde a poética inspiración del chileno Pablo Neruda: “Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto. Aquí te amo…” Ritmo o movimiento del buque escuela Cuauhtémoc, en trágica travesía por la estudiante Lidia que cayó en altamar cerca de Mumbaí, India. Y con movimiento o rítmico trayecto marítimo retornará el buque que semeja un “Navío en viaje”, del italiano Dino Campana.- “El mástil oscila rítmico en el silencio…” Será por sentida muerte sentida de Lidia. Neruda: “Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes…Es la mañana llena de tempestad…”, Y con ritmo porcentual de la ocupación hotelera en Acapulco, prestadores de servicios advierten: “Se vive la peor temporada turística” Aconseja el refrán: “A mal tiempo, buena cara”, contra el desánimo en las circunstancias adversas. CRONOS

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