Te pareces tanto a aquel

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El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se parece tanto a los que estaban antes de 1994, aunque le molesten esas comparaciones, pero en los hechos que estén en contra de sus palabras muestran más similitudes que diferencias. En esta semana que pasó hay dos asuntos públicos que reflejan como un espejo al sistema político mexicano que permeó hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, a quien el presidente identifica como el jefe de la Mafia en el poder.

La reunión que el presidente tuvo con empresarios mexicanos para pedirles su cooperación voluntaria de millones de pesos, para la muy citada rifa del avión presidencial; que es igual a la sostenida por Salinas de Gortari en la que su secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, en la que pidió la cooperación para la campaña presidencial de 1994. El hecho fue develado y criticado en su momento.

Hubo otros momentos y otras cooperaciones que se impulsaron para campañas presidenciales, pero ninguna otra como la protagonizada por presidentes de la República, como estas dos que se mencionan.

El otro evento que hace similar al gobierno de la Cuarta Transformación con los anteriores del neoliberalismo de los que tanto intenta diferenciarse, es la pretensión de hacerse del control del Instituto Nacional Electoral (INE) sustituyendo a los cuatro consejeros que terminan su periodo en estas fechas por cuatro afines a Morena, al igual que se hizo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en la que se designó a la hija de Rosario Ibarra como presidenta sin cumplir los requisitos.

La intención del presidente López Obrador y de Morena de controlar de la institución que se encarga de los procesos electorales sería un regreso todavía mayor en la historia del sistema político del país. Prácticamente sería una vuelta al pasado en que la Secretaría de Gobernación organizaba las elecciones y los diputados calificaban el proceso, es decir a más de veinte años.

La conformación del IFE y ahora INE como organismo regulador de los procesos electorales no estuvo exento de fallas, pero nunca se dejó de avanzar para lograr la mayor confiabilidad en los procesos electorales y lo logró hasta que el ahora presidente cada vez que perdía arremetía contra el sistema electoral, precisamente culpándolo de su derrota.

Que el jugador pierda y culpe al árbitro no es nuevo, pero que emprenda una lucha por quedarse con el árbitro para próximos procesos electorales tampoco es jugar con limpieza, ni con honestidad.

Dentro de estas acciones que hacen parecer tanto al gobierno de López Obrador con los presidentes autoritarios, el mismo diputado federal y protagonista de los hechos históricos en los escenarios, Porfirio Muñoz Ledo, ha señalado que la intención de quedarse con el INE es un retroceso en la historia del país.

Pero Muñoz Ledo que es una voz autorizada, que ha conocido todos los periodos históricos del país, desde el muy autoritario Gustavo Díaz Ordaz, pasando por el rompimiento con el PRI que protagonizó con Cuauhtémoc Cárdenas; la alternancia del PRI por el PAN en el 2000, y el arribo de la izquierda con López Obrador, tiene conocimiento de cerca del funcionamiento del sistema político mexicano y es una voz de la conciencia no esta siendo tomada en cuenta.

El presidente señala con dedo flamígero a los errores, corrupciones y fallas del pasado, con una mano, pero mientras con una distrae, con la otra mano está haciendo lo mismo de aquellos que critica.

Y sí el presidente se parece tanto a aquel, que ya no puede engañarnos más.

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