Teoría de la conspiración

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¿El mundo vive una guerra bacteriológica creada por las superpotencias? ¿Es casualidad la aparición del coronavirus en momentos en los que China, Rusia y Estados Unidos se disputan rabiosamente la hegemonía planetaria? ¿Qué malvados pudieron haber creado la mortífera peste que tiene en jaque a la humanidad? ¿Tiene lógica la teoría de la conspiración en momentos en los que se gesta un nuevo orden económico mundial? La peste del coronavirus, que tiene en jaque al planeta Tierra, ha merecido el análisis concienzudo de numerosos expertos en armas bacteriológicas y sobre el tema se ha escrito cualquier cantidad de teorías conspiratorias, muchas de ellas con lógica y otras que, al servicio del imperio capita- lista del mal, niegan semejantes teorías sobre que el coronavirus fue producido por la leche de los camellos árabes, los murciélagos chinos y también ratones.

Para Francis Boyle, experto en armas biológicas y recalcitrante crítico del sistema dominante mundial norteamericano, no hay duda de que el coronavirus fue creado en Canadá o en Wuhan, epicentro de la pandemia. Francis Boyle recuerda que todas las potencias desarrollan anualmente armas químicas y bacteriológicas, como es el caso de Estados Unidos, que entre el 2011 y 2015 gastó 100 mil millones de dólares en programas de armas biológicas. Desde otro punto de vista, Estados Unidos ha gasta- do 40 mil millones de dólares (suponiendo que el valor del dólar sea constante) en el Proyecto Manhattan, que desarrolló la bomba atómica.

Lo que afirman los expertos tiene lógica, la propagación de coronavirus se dio en diciembre del año pasado tras una sorda guerra comercial entre los Estados Unidos y China, que busca convertirse a toda costa en la primera potencia económica y militar del mundo.

Hay, sin embargo, otro ingrediente fundamental: China es el mayor poseedor de bonos del tesoro norteamericano, es decir, el principal acreedor de la monstruosa deuda pública de Estados Unidos, pues al gigante asiático le debía hasta el año pasado ¡mil 200 billones de dólares!, lo que le da la autoridad para que Estados Unidos baile al son que le toque la potencia asiática.

El coronavirus, producto de una conspiración imperialista o no, vino a provocar un desastre financiero mundial en el que los llamados especuleros del dinero, es decir, los inversores en bolsas, esa manada de lobos hambrientos, han perdido hasta la camisa, primordialmente en Estados Unidos, donde los mercados de Wall Street han registrado las peores pérdidas de su historia a pesar de las desesperadas medi- das tomadas por la reserva federal de EU de bajar hasta en 150 puntos los intereses y el cierre de las fronteras, decretadas por el Güero loco, Donald Trump, le causarán mucha mella a la economía norteamericana mientras China está saliendo de la crisis que le produjo el letal virus.

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