Tiempo de cambios

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En crisis, la palabra “cambio” se pluraliza con la multiplicidad o circunstancia de los cambios sucesivos o alternativos. El verbo transitivo cambiar, con los sinónimos mudar, variar o alterar. La expresión “cambiar las ideas”, referente a la ideología política, forma de gobernar o cualquier cambio de proyecto. El término cambiazo, por ejemplo, es cambiar de manera fraudulenta una cosa por otra; se paga con billete falso el valor de una cosa adquirida; se observa el cambio de carácter, de apacible a irascible, de conducta honesta a deshonesta.

Un cambio de estación, del frío y del calor. Las cuatro estaciones del año en México: invierno, del 21 de diciembre al 21 de marzo, fecha conmemorativa del natalicio de Benito Juárez, inicio de la primavera, primera estación que termina el 21 de junio, fecha en que comienza el caluroso verano y finaliza entre el 21 y 23 de septiembre, con el inicio del otoño que culmina el 21 de diciembre. Tiempo de estaciones favorables y adversas, con meses que registran hechos violentos, un terremoto, un huracán con inundaciones o una mortandad histórica por guerra o violencia imparables. Terminó octubre, trágico por la fuerza huracanada más destructiva; inicia noviembre con la incertidumbre sobre lo que depara el onceavo mes del año y diciembre, con el que termina un año fatal.

La palabra “cambio”, aplicable a la moneda o billete en operaciones financieras, inversión o compra-venta, la moneda o billete de un país de mayor y menor poder adquisitivo, el dólar estadounidense y el peso mexicano. Citemos los cambios climáticos, migratorios o electorales de las inquietudes sociales. El climático o el calentamiento global, una catástrofe anunciada por la multiplicación de poderosos ciclones con devastadoras inundaciones en regiones. El 8 de octubre, la ONU lanzó un ultimátum para salvar a la Tierra del cambio climático. El calentamiento global continuará más allá del siglo XXI y el Ártico se calentará más rápido que los océanos; lo vemos con el deshielo en la Antártida. El cambio climático advertido hace tiempo hoy es más severo con el hundimiento de las regiones costeras. En el océano Pacífico, el poderoso huracán “Walaka” devastó la Isla del Este (Novedades, 25 de octubre).

Los expertos advierten que “cualquier cambio climático es susceptible de afectar la biósfera, el conjunto de ecosistemas del planeta Tierra”. El avance de zonas áridas y el derretimiento de los polos, más frecuente por el desprendimiento de un iceberg cinco veces más grande que la isla de Manhattan. Y si hablamos de cambio aplicable al verbo pronominal mudarse, será el de migrantes centroamericanos con grandes padecimientos en largos trayectos de caravanas, de mujeres con niños en brazos, con hambre, enfermedad y hostilidad por la que huyeron de sus lugares de origen. Buscan el trayecto del territorio mexicano al norteamericano, donde el presidente Donald Trump amenaza: “si los migrantes lanzan piedras, responderemos como sin fueran fusiles”. Con el desprecio que lo caracteriza: “asilo no es para gente que vive en la pobreza”.

Y el cambio presidencial en Brasil, donde la ultraderecha radical llega al poder con Jair Bolsonaro. Un Brasil de samba, futbol y carnaval con un cambio de sistema o ideología política que deja en suspenso la adversa suerte que condena a Luiz Inácio Lula Da Silva ¿a prisión perpetua?

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