Trato de rey para Evo Morales

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A VER, A VER…Evo Morales no es un perseguido político, menos un luchador social, menos es un demócrata.

Allá en Bolivia es un presunto delincuente, donde se robó descaradamente las elecciones para mantenerse por un cuarto mandato. Está documentado.

En efecto, la Organización de Estados Americanos, confirmó la falsificación de firmas, manipulación de actas y sistemas de transmisión por el gobierno de Evo. Y sí, en varias ciudades se adjudicaron hasta el 100% de los votos.

La OEA al dar a conocer una auditoria del proceso del 20 de octubre pasado, detalló cuatro hallazgos relevantes del proceso, entre los que se confirmó la utilización de un sistema de transmisión de datos viciado

 

El Tribunal Supremo Electoral de Bolivia, títere del gobierno, con un día de retraso en el anuncio de los resultados dio como ganador a Evo Morales, luego de haber suspendido por 24 horas el recuento provisional.

Los resultados arrojaban que Evo alcanzó el 47% de los votos y superaba por más de 10 puntos porcentuales a Carlos Mesa, el candidato opositor más fuerte de una agrupación política llamada Comunidad Ciudadana.

 

Un día antes, el mismo Tribunal Electoral colocaba a Evo con 45% y a Carlos Mesa con 38%, cifras que obligaban al presidente a buscar su cuarto mandato en segunda vuelta.

 

Así, el fraude electoral desató una ola de violencia y protestas en todo el país, ocurriendo varios muertos y heridos por las balas del gobierno.

Si bien, Evo llamó a un diálogo pero la oposición de Bolivia rechazó sentarse en una mesa con el Gobierno, con un individuo tramposo y corrupto.

Las fuerzas armadas anunciaron que nunca se enfrentarían a su pueblo y entonces acorralado renunció a la presidencia.

 

Empero mientras buscaba un arreglo político, sin salir de su país, en México, Andrés Manuel ya estaba ofreciéndole asilo político.

Y sí, el Canciller Marcelo Ebrard, bajo las órdenes del Presidente López Obrador, violando la Carta Magna intervino en los asuntos internos de Bolivia, calificando de “golpe” a la renuncia, cuando el mismo Evo dijo que era “un golpe cívico”.

Ebrard confesó, en conferencia mañanera en Palacio Nacional, que Evo no pidió asilo político, sino que México lo ofreció por razones “humanitarias”.

A decir verdad, el ex presidente de Bolivia no tenía planes de dejar su país. Darse a la fuga es cosa de delicuentes, decía: “Quien se esconde o escapa es un delincuente confeso. NO es un perseguido político”, escribió el 28 de mayo de 2016, en referencia al periodista Carlos Valverde, que luego de revelar un escándalo por tráfico de influencias que involucraba al ex mandatario y la empresaria Gabriela Zapata, al exiliarse en Buenos Aires.

Se sabe que López Obrador es ferviente devoto de la doctrina marxista-leninista, desde que era estudiante universitario. Y su proyecto de la 4T es de tendencia socialista, dice Yeidckol Polenvsky, dirigente de Morena.

Entonces, Evo Morales, en Bolivia; Nicolás Maduro, en Venezuela, y Daniel Ortega, en Nicaragua, son iconos de activismo radical para influir en los países de América Latina, cuyo liderazgo debe recaer en la 4T.

Hoy los mexicanos no se explican del por qué el Presidente López Obrador pretende santificarlo y le da trato de Jefe de Estado, cuando en su país lo echaron del poder a patadas por ser un rufián de siete suelas y haber saqueado a Bolivia. Ya se habla sobre una gran fortuna que posee en el extranjero, obtenido de la corrupción.

El Presidente López Obrador, con ese favoritismo pretende quedar bien con sus hermanos ideológicos, pero no con la mayoría de los mexicanos que ven con horror cómo le pone a su servicio a elementos militares del ex Estado Mayor Presidencial; vehículos blindados; helicópteros y un avión de la Fuerza Aérea mexicana, además de lujos, dinero, buena comida, vinos, ropa, etc….y todo a costa de los bolsillos de los mexicanos. ¡Qué grotesco!

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