Tremenda decepción de Chivas

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Culiacán.- Cada vez que los jugadores del Guadalajara tiraban un penalti, Ricardo Peláez santiguaba a la distancia al tirador con una estampa religiosa, igual lo hacía cuando tocaba a Raúl Gudiño atajar en la serie definitiva.

Le había funcionado, a medias, porque los primeros cinco penaltis del Rebaño fueron gol, pero Gudiño ni cerca estuvo de detener uno. Hasta que llegó la muerte súbita.

José Zúñiga, delantero colombiano marcó por los Dorados y Miguel Ponce se quedó con la responsabilidad de empatar, pero ahí la estampita de Peláez falló. El portero Luis López trató de adivinar, se lanzó antes, pero con el pie alcanzó a tocar el balón, que salió hacia el cielo y cayó lejos, muy lejos de la zona de gol.

Marcador final en penaltis, 6-5 a favor de Dorados, lo que es igual a fracaso de las “Chivalácticas”, el primero del torneo. El marcador durante los 90 minutos fue de 0-1 a favor del Rebaño con un golazo de Cristian Calderón, de chilena, pero de ahí no pasó.

La realidad es que los Dorados, bajo la batuta de David Patiño, se mostraron como un equipo digno, que le pintó cara tanto en el primer juego, el que ganó, como el de vuelta donde adoptó la postura de un cuadro local que defendía su ventaja, su estadio y a su gente.

A pesar del golazo de Cristian Calderón, Dorados no perdió ni la calma ni el orden. Fue por el empate parcial, y el gane global, y si no lo consiguió fue por la buena actuación de Raúl Gudiño; demostró que es un buen suplente.

Hasta que llegaron los penaltis. Cualquiera pudo ganar en los 90 minutos, pero ninguno lo consiguió. Llegaron los penaltis y ahí todo se decidió en un tiro.

Peláez desde un palco mostraba su fe en las imágenes religiosas, quizá más de la que debió tener en su equipo, que a pesar de haber invertido gran cantidad de dinero, ha fracasado estrepitosamente en su primera misión del año.

El balón proyectado por Ponce y desviado por López cayó, y el sonido del fracaso inundó el Akron. ¿Dónde están las “Chivalácticas”?

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