Turismo y desarrollo (i)

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Los aeropuertos son terminales aéreas que permiten el movimiento de personas y bienes en la forma más rápida mediante la aviación civil. En México, contamos con más de un medio centenar de terminales aéreas o aeropuertos distribuidos a lo largo y ancho del país.

Todos ellos, sin excepción, fueron construidos por el Estado mexicano, es decir, fueron financiados con recursos públicos y casi todos con la finalidad de incentivar el desarrollo turístico; de crear polos de desarrollo turísticos, dándosele preferencia a los destinos turísticos de playas.

Esta red aeroportuaria fue administrada en los años dorados del PRI por el organismo público llamado “Aeropuertos y Servicios Auxiliares” (ASA), pero desde los tiempos de Salinas varios de ellos se privatizaron, por cierto, los más rentables, como era de esperarse.

Alguno que otro están en un completo abandono, son “elefantes blancos”. La mayoría de todos estos aeropuertos son terminales de alcance internacional, son muy pocos los que sólo son de alcance nacional.

Casi todos los aeropuertos, cuentan con los suficientes espacios para ampliarlos o remodelarlos y hasta de construirles nuevas pistas de aterrizaje cuando sea necesario (varias de estas remodelaciones se han realizado sin ser necesarias). También los aeropuertos disponen de los servicios de las autoridades civiles aeronáuticas (SENEAM), que son los que tienen el control de todos los vuelos y los internacionales; asimismo, tienen los servicios de migración y aduanas entre otros servicios.

Por consiguiente, los aeropuertos de este país, en caso de ser necesario, cuentan con los espacios o terrenos para que puedan ampliarse y remodelarse, por lo tanto, no es la única alternativa construir nuevos aeropuertos y destruir los viejos, sería una irracionalidad. 

El caso del viejo aeropuerto de la CDMX es más complicado, porque ya no hay espacio suficiente para ampliarlo, por tal motivo, la administración que está por entregar, optó por un nuevo aeropuerto: el de Texcoco. Según ellos, sería uno de los aeropuertos más moderno y lujoso del mundo (y más costoso en construcción y mantenimiento), pero ¿está el país para esos megaproyectos con tan abultados gastos; no son meros despilfarros y dispendios?

Resulta que la próxima administración decide cancelar la construcción del NAICM de Texcoco y presentó otra alternativa que es la que se realizará, al parecer por ser más barata y que consiste en remodelar y ampliar dos viejos aeropuertos: el de la CDMX y el de Santa Lucía.

También se especula que la cancelación del aeropuerto de Texcoco, obedece a que el ex presidente Vicente Fox y Diego Fernández de Cevallos, entre otros, tienen proyectados jugosos negocios en torno al NAICM y con los terrenos del viejo. El problema es que el presidente Peña ya invirtió una buena cantidad de dinero, que por cierto fue una decisión apresurada: ¿capitalismo de cuates? ¿Se fincarán responsabilidades? El Presidente electo ya dijo que habrá borrón y cuenta nueva.

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