UAGro, el árbol y el bosque

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La Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) tiene alrededor de 70 licenciaturas en 45 escuelas superiores y facultades, pero sólo tres unidades académicas se generan movimientos de rechazados que se convierten, a la postre, en víctimas de fraude de parte de quienes han hecho del movimiento de rechazados un negocio anual. Margarita Martínez García, quien ha sido identificada por la rectoría y por los propios aspirantes como la que pedido “cooperaciones” para ingresarlos a la universidad.

En la convocatoria de nuevo ingreso para el ciclo escolar 2017- 2018, se ofertaron 13 mil 390 fichas para 7 mil 685 lugares en 70 licenciaturas, pero son tres en donde se reparte el mayor número de fichas y que luego genera el mayor número de no aceptados, sobre todo porque no alcanzan el puntaje de evaluación del examen Ceneval.

En Medicina se distribuyen mil 200 fichas y sólo hay disponibles 200 espacios, en Enfermería Acapulco se entregan 600 fichas y existen 270 espacios, mientras que en Odontología se reparten 400 fichas y hay 105 lugares, esos son los números de las escuelas más solicitadas en Acapulco y de donde salen los aspirantes que no pudieron ingresar y que Martínez García embauca.

Así, mientras que existe un bosque con una amplia variedad de opciones, el que sean tres escuelas, es decir tres árboles, los que generan problemas porque todos quieren entrar, pero la matrícula se encuentra restringida por la Secretaría de Salud. A quién corresponde controlar el acceso, evidentemente a la Universidad; pero en ello es necesario el análisis de los padres de familia y de los aspirantes a ingresar y considerar otras opciones de estudios profesionales.

Cada año el movimiento de rechazados se basa en engaños, uno que pueden ingresarlos a la escuela que pidieron, es decir Medicina, Enfermería y Odontología, todos del área de la salud; o bien que puedan entrar a otra licenciatura, en la primera no es posible; en la segunda es una oferta anual de la UAGro, inscribir a los estudiantes en otras licenciaturas, siempre y cuando haya lugares vacantes.

Luego entonces en la Universidad Autónoma de Guerrero no hay rechazados, sino autoexcluidos, de quienes confunden la necesidad con la necedad. De quienes se empecinan en ingresar a las tres escuelas mencionadas líneas atrás; porque institucionalmente la universidad les ofrece otras opciones.

No es pues la falta de oportunidad de estudiar la que alimenta a los grupos de jóvenes que son usados y defraudados por Margarita Martínez García, sino el empecinamiento a estudiar en las escuelas saturadas.

Durante los últimos cuatro años, la rectoría de la UAGro y los propios incautos han denunciado a Martínez García quien les solicita dinero para que ingresen a esas escuelas, a toro pasado. Cuando ya pasa el tiempo, y sus requerimientos no son hechos válidos, los integrantes del Movimiento El Kiosko han denunciado a Margarita Martínez porque a pesar de que le entregan el dinero y participan en el movimiento no les responde al final de cuentas.

La líder en mención ha hecho esto durante años, y en ese mismo tiempo ha sido denunciada por los jóvenes; pero a pesar de ello, su negocio no ha terminado, se sigue alimentando de la ilusión de algunos que creen que con ella sí podrán entrar a estudiar alguna carrera del área de la salud.

Pero a veces se les olvida que la Universidad es mucho más que tres árboles a los que todos se les quieren trepar, hay muchísimas más opciones más en ese bosque.

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