Un bozal tiránico

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Los morenistas Tatiana Clouthier Carrillo y el siempre contradictorio Mario Martín Delgado Carrillo ¿serán de la misma tribu? Enviados seguramente por ya saben quién, empujan reformas al artículo 41 constitucional en la Cámara de Diputados para reducir al 50 por ciento las prerrogativas a los despilfarradores partidos políticos, que se han hecho odiosos gastando nuestro dinero público que con tantos sacrificios pagamos como impuestos usted y yo.

Que me perdonen ambos señores legisladores, pero no puedo aplaudir su populista propuesta. ¿Por qué populista? Porque se busca aprovechar el descontento popular contra esas lacras sociales llamadas partidos políticos, entre las que figura, por supuesto, el partido del presidente de la República, que no es capaz de hacer política con saliva y han hecho del quehacer político toda una industria en la que incluso proliferan mafias.

A bote pronto, la propuesta del tijerazo a los presupuestos contra los partidos políticos suena bien, pero repito, es P-O-P-U-L-I-S-T-A, porque en México tenemos que hablar de dos presupuestos electorales, el federal y los presupuestos estatales. Obviamente que el machetazo es solamente para el presupuesto electoral federal, pero se dejan sueltos a los institutos electorales estatales, quienes por debajo del agua reciben carretadas de dinero no solamente de los gobiernos estatales surgidos del partido en el poder, sea del color que sea. Pero, aunque usted no lo crea, también fluyen ríos de dinero por debajo del agua del Gobierno federal, como ocurrió con el escándalo de la estafa maestra, en la que la desaparecida Sedesol canalizó millonadas rumbo a las campañas electorales en los estados vía universidades autónomas en el país. Además, en muchos casos, dinero oscuro llega a las campañas electorales hasta por vía Suiza, pero entre la partidocracia se practica al pie de la letra la máxima “tapaos los unos a los otros”.

Pero, además, la tal iniciativa de ley no contempla en los más mínimo reformas a la Ley Electoral aprobadas en 2007, mediante las cuales la ponzoñosa partidocracia, el presidente de la República y los legisladores nos recetaron a los periodistas y medios electrónicos de comunicación un auténtico bozal, violatorio de los artículos 6.° y 7.°constitucional, que consagran el derecho a la libertad de expresión. También, de manera tiránica, esa reforma constitucional obliga a más de dos mil estaciones de radio y televisión en el país a trasmitir con cargo a los tiempos del Estado mexicano más de una hora diaria de impúdicos y deshonestos comerciales cuyo basurero le ha causado un daño terrible a la industria radiotelevisiva del país, que pierde en los años electorales más de 900 mil millones de pesos.

Esa tiránica disposición obliga también a los radiodifusores a trasmitir de gorra la espotiza de la tiránica partidocracia y del INE, la cual ya vomitamos usted y yo de igual modo, en los años en que no hay elecciones.

El bozal tiránico impuesto por el INE y la corrupta clase política han ocasionado que muchas empresas y particulares ya no quieran anunciarse en medios electrónicos de comunicación, pues en muchas partes del país he escuchado comentarios como “yo no quiero que mi publicidad se pierda entre la mugre partidista”.

Tema de grueso calibre y, sabe qué, Tatiana Clouthier, Mario Delgado, el Senado, la Cámara de Diputados, el INE y la ponzoñosa partidocracia tendrán que escuchar a los radiodifusores que están como agua para chocolate por el tiránico bozal; lo saludable sería que los partidos nos dejen descansar de tanta podredumbre y darle en la torre a la industria radiofónica.

Pero de este tema tan amplio e interesante le hablaré aquí otro día.

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