Un carajo sublime

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“Tenemos un desafío de este grupo de delincuentes que amenazan a los distribuidores de gasolina para que no vendan gasolina al Ejército. Están mal, así no es la cosa, les llamo a que recapaciten, que piensen en ellos y en sus familias, en sus madres, en sus mamacitas. Saben cuánto sufren las mamás por el amor sublime a los hijos y ellos tienen que pensar en eso” … “Les estamos llamando a que ya le bajen que nos portemos bien. Ya al carajo la delincuencia. Fuchi, guácala. Es como la corrupción fuchi, guácala”.

¿Usted, amable lector y radioescucha juzga alguna seriedad en esta estúpida declaración del presidente de la República para que el crimen organizado, por amor sublime a sus mamacitas, le bajen a la delincuencia que tiene a México patas pa´rriba y al gobierno Lopezobradorista en un dilema que no sabe si lo resolverá con “abrazos y no balazos” o con un llamado a que “recapaciten y piensen en sus madres o en sus mamacitas” o mandando al carajo a los criminales? ¿Los llamados moralinos de AMLO serán como los llamados a misa, que nadie toma en cuenta?

No, señor presidente, con cuestiones moralinas no se resuelve un asunto de tan grueso calibre. La única manera de resolverlo es por dos vías: O pacta usted con el crimen organizado o lo combate con todo el poder del Estado, llevando como punta de lanza a su pomposa Guardia Nacional pues no hay que olvidar que el Estado es el que ostenta el monopolio de la violencia y a los enemigos de los mexicanos se les debe combatir con ese monopolio. Los criminales no entienden de cuestiones morales que figuran, por ejemplo, en la Cartilla Moral de Alfonso Reyes y ni siquiera pueden obedecer las leyes divinas, contenidas en la Biblia.

Los criminales están en una guerra contra el gobierno y la sociedad, y en la guerra solo hay dos caminos: Vivir o morir. El desafío lanzado por los grupos criminales en Tamaulipas para que las gasolineras no vendan combustible a las unidades del Ejército Mexicano, no se puede combatir con la fallida estrategia moralina del presidente López Obrador, a quien el Congreso de la Unión le cumplió su capricho número uno de instituir la Guardia Nacional, como primer paso para “pacificar a México”. Ya tiene la Guardia Nacional, ¿qué espera para usarla? O si ya estaba en pláticas con los grupos criminales para pactar con ellos, qué espera para seguirle por ese camino. La paz de México merece hasta una misa.

Por cierto, la Guardia Nacional es una de las pocas instituciones que tendrá un monumental presupuesto para el 2020, sacrificando rubros fundamentales para el pueblo como la educación y la salud. El desabasto de medicamentos se espera que cunda peor que durante el 2019.

AMLO manda al Congreso de la Unión un presupuesto de 7 billones de pesos y todas las dependencias tienen una baja estrepitosa del presupuesto, cuyo eje fundamental será la política social, es decir, la conformación del botín electoral del partido Morena para perpetuarse en el poder para el 2021 y las elecciones presidenciales del 2024. Se sabe que el régimen amlista pretende conformar un botín electoral de 20 millones de votos cautivos, a través de las dádivas clientelares, y más lo que se acumule entre los despistados electores que creen ciegamente que “vivimos en un México ¡feliz, feliz!”, o con “abrazos y no balazos” o simplemente “mandando a la delincuencia al carajo”.

¿Usted cree que esa demente estrategia empleada por López Obrador sea capaz de sacar al buey de la barranca?…

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