Un gobernante conchudo

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El desplome en los precios del petróleo hasta en 27 dólares por barril, la revolución de las mujeres, la devaluación del peso frente al dólar y el coronavirus conformaron para Andrés Manuel López Obrador un turbulento mar del que difícilmente podrá salir bien librado. El país ya se le fue entre las manos a este caricaturesco gobernante caracterizado por el negrerismo económico y la etiqueta de mentir y culpar de todos los males del país a la economía neoliberal, a los conservadores fifís, a los gobernantes del pasado, al chupacabras, a la mamá del muerto y a todo lo que se mueva, pero él insiste en presentarse como un hombre impoluto y tan humanista como Jesucristo.

Sí, AMLO está bailando con la más fea. El petróleo perdió el 25 % en su peor caída desde la crisis petrolera de 1991. Pemex, la petrolera con la mayor deuda del mundo, sigue en picada y no estará lejos el día en que las calificadoras internacionales manden a bonos basura la deuda de la paraestatal de más de 108 mil millones de dólares. El peso mexicano ya suma una devaluación de más del 30 % y el dólar se cotiza hasta más de 21 pesos por cada billete verde. #UnDíaSinMujeres, en la economía nacional, ha hecho ver a la nación azteca como un México en la desolación. Sí, estamos viviendo en un México desolado, pero, para el presidente, no hay problema porque tarde o temprano “las aguas volverán a su nivel”; sin embargo, todos los astros parecen estar actuando en contra del inquilino de Palacio Nacional y, a partir de noviembre, las lacras sociales llamadas partidos políticos radicalizarán sus posturas y cada chango en su metate buscará llevar agua a su molino para las elecciones federales del 2021, cuando estarán en juego 15 gubernaturas, 500 diputaciones federales y más de dos mil puestos de alcaldes y diputaciones locales.

Las alianzas que el partido del presidente tiene con las rémoras ¡volarán en mil pedazos! Y, sin lugar a dudas, comenzarán los tiempos de soledad del presidente de la República. Por ahora, las mujeres, el petróleo, el dólar y el coronavirus se le echaron encima. Por cierto, resulta sospechosa la pasividad del gobierno amlista en torno a la epidemia del coronavirus, pues pareciera que México está blindado, porque hasta hoy solo se registran siete casos de la peste que cabalga por más de 50 naciones en el mundo y ha puesto a China e Italia de rodillas.

Resulta que los primeros infectados ya fueron dados de alta, no hay oficialmente ningún muerto, pero la estrategia de AMLO es no hacer olas porque no pretende destinar ninguna partida presupuestal para combatir el COVID-19. La estrategia del gobierno se limita a extremar medidas de higiene, como lavarse las manos a cada rato, y así también se lava las manos de un asunto que podría ser de terribles consecuencias políticas, pues se ha dicho que, cuando haya algún síntoma del mal, lo mejor que deben hacer es quedarse en casa o consultar a un médico, pero sin que se les practique la prueba de rigor, la cual solamente puede llevarse a cabo por el Gobierno federal. Por lo visto, AMLO, lo que quiere es solamente lavarse las manos.

 

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