Un gobierno fallido

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A las mujeres, según se constata en la historia universal, se les ha reprimido, suprimido y victimizado en el seno de diversas sociedades que las han anulado después de padecer inenarrables injurias, unas más violentas e injustas que las otras.

Ellas lograron superar estas terribles condiciones de marginación por medio de movimientos callejeros o de presiones políticas sin escatimar esfuerzo ni recurso alguno. Ese “macho alfa” llamado marido, padre, hermano o pareja, creó una macro organización, un “supermacho alfa” conocido como Estado patriarcal con tal de excluirlas y limitarlas en el ejercicio de los derechos y garantías inherentes a todo ser humano.

Los mexicas excluían a las mujeres del poder político, militar o burocrático. Como solteras, vivían sometidas a la autoridad del padre, quien disponía de ellas a su antojo para pasar a ser doblegadas a la voluntad del marido. La fortaleza militar de los “caballeros águila” acabó con la menor noción de igualdad en la sociedad.

Durante el virreinato, Sor Juana se cuestionaba: ¿cómo culpar del embrutecimiento de los hijos, de la escasa prosperidad familiar, a las mujeres cuando a estas se les prohibía pisar una universidad? El atraso de la Nueva España se debía, entre otras razones, a la exclusión de las mujeres de la academia y de la vida económica.

Los liberales del siglo XIX mexicano reconocieron finalmente la importancia de la educación de las mujeres para estimular la emancipación femenina y así construir un México más justo y poderoso. El nivel de civilización de un país se mide a través de la condición de sus mujeres.

Si el artículo 1.º de la Constitución prohibía y prohíbe toda discriminación, incluida la de género, ¿por qué entonces las mujeres no podían votar ni ser votadas hasta la reforma constitucional de 1953?: “Son ciudadanos de la República todos los hombres y mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos…”. Antes de esa fecha, horror, solo los hombres éramos ciudadanos.

¿Por qué a trabajo igual no corresponde salario igual? ¿Por qué se les negó a ellas su derecho a la escolaridad, a diferencia de los hombres, al igual que se les privó de su derecho a poseer tierras, a decidir sobre su propio cuerpo, a su derecho a la maternidad libremente asumida, a su derecho al divorcio, a la planificación familiar, a administrar su patrimonio, a heredar, a construir un nuevo orden social con una población femenina preparada y participativa, a su derecho a vestirse con libertad y usar, llegado el caso, pantalones o registrarse en las Fuerzas Armadas? ¿Por qué obligarlas a tener relaciones sexuales con su marido o a laborar estando embarazadas o soportar el acoso sexual en el trabajo so pena de perderlo si denunciaban al delincuente?

La marcha histórica del domingo 8 de marzo constituyó una erupción social contenida siglos atrás. Nadie podrá detener el ímpetu feminista que habrá de configurarse en un partido político para hacer valer sus pretensiones despreciadas por el actual gobierno embustero, machista e insensible. Imposible dejar de luchar por la igualdad entre hombres y mujeres, como lo es menospreciar los ataques machistas padecidos por las mujeres en razón de un sexo que ellas no escogieron al nacer. Si para AMLO los feminicidios son parte de una trama de los conservadores o de los neoliberales, entonces, es claro que no entiende, que no entiende nada de nada.

La existencia de un gobierno fallido se explica a través de la incapacidad de AMLO para proteger un bien superior, como lo son nuestras mujeres, pero también se demuestra por medio de la actual catástrofe económica, el desempleo, la expansión de la pobreza, el temerario avance de la delincuencia organizada, la criminalidad, machista o no, el asesinato de 36,000 compatriotas el año pasado y 11 mujeres privadas de la vida cada día, el desabasto de medicamentos y las carencias en los servicios médicos, además del alarmante deterioro de la marca México en el mundo.

Alguien lo dijo mucho mejor que yo: “Si no pueden, que renuncien”, salvo que insistan en convertirse en cómplices de la debacle que viene.

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