Un poder, sin poder

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¿Fue una venganza política o justicia a secas? ¿Se la cobró AMLO? ¿Qué hay detrás de la escandalosa y misteriosa renuncia del ministro conservador, Eduardo Medina Mora?

Veamos algunas claves que nos ayudaran a entender este caso pintado de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito:

Primera clave, en el 2004 cuando AMLO era desaforado, Eduardo Medina Mora fungía como titular del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) y por órdenes de Vicente Fox tuvo que espiar a cada paso que daba a López Obrador para encontrar evidencias que permitieran cerrarle el paso a la candidatura presidencial del 2006. A Fox se le pasó la mano e hizo víctima a AMLO, a quien finalmente le robaron la grande en el 2006, después de unas elecciones en las que por una nariz chata el IFE le dio la silla presidencial al borrachín, Felipe Calderón.

En el 2006, Eduardo Medina Mora fue nombrado por Fox titular de la PGR y desde ahí conspiró con importantes empresarios de la comunicación en México, entre ellos Alejandro Burillo y otros jerarcas de Televisa para orquestar diversas campañas negras contra López Obrador, como aquella que rezaba al mas puro estilo de los intocables: ¡Cuidado puedes perder tu trabajo… puedes perder tu casa… puedes perderlo todo, el Peje es un peligro para México! El hoy presidente de México, siempre ha denunciado que con campañas negras “me la robaron” …

Segunda clave, Medina Mora tenía en su escritorio varios asuntos gordos, por los que se presume pudo haber recibido millones de pesos, pues según la Unidad de Inteligencia del SAT que encabeza Santiago Nieto, descubrió que su fortuna es de más de 100 millones de pesos, nomás no corresponde a lo que él gana o ganó en sus encomiendas en los gobiernos panista y priista.

Entre esos asuntos de grueso calibre, se sabe que hay un amparo promovido por Enrique Peña Nieto para evitar que prosperen una serie de denuncias anónimas sobre una millonaria trama defraudadora, llamada “Zafiro”, que consistió en agandallarse millones y millones de pesos, propiedad de gobiernos estatales que habían sido autorizadas en los Presupuestos Federales en la Cámara de Diputados. Uno de estos casos fue denunciado por el actual gobernador panista de Chihuahua Javier Corral Jurado, de quien sus paisanos juran y perjuran que gobierna o mal gobierna a control remoto desde Texas.

Tercera clave, se refiere a una demanda interpuesta por el Congreso Local de Nuevo León, contra Jaime Rodríguez “el Bronco” quien, para llevar a cabo pre campaña y campaña presidencial, como candidato independiente, se despachó con la cuchara molera del Presupuesto del Estado, asunto que conoció el INE pero que por esas artes misteriosas de la política no paso a mayores.

Y cuarta clave. AMLO estaba urgido de tener el control de la Suprema Corte, un poder que había sido contrapeso del presidente de la república, pero que hoy quedará como un poder, sin poder. Quien sustituya a Medina Mora será una cuarta ficha del domino que tenga López Obrador en la Corte. Con esas piezas, podrá evitar que en el Máximo Órgano de Impartición de Justicia prosperen asuntos que tiene que ver con leyes inconstitucionales, pues para ello la Corte requiere de dos terceras partes de sus integrantes, es decir, 8 de 11 ministros. Con 4 y uno que otro que pueda sumar en el camino, ya la hizo.

Pero, además, no se descarta que algunos de los ministros que estaba a punto de jubilarse “sean enfermados”, para que AMLO tenga a sus pies a todo el Poder Judicial que con la renuncia de Median Mora entró en una severa crisis de imparcialidad y queda a merced de presidente de la república.

Por otro lado, no hay duda de que la nueva Fiscalía General de la Nación que sustituyo a la PGR, es la misma gata, pero revolcada, esto es el mismo instrumento de justicia para castigar a los enemigos políticos del régimen en turno. ¡Qué curioso! Medina Mora y Rosario Robles dos de los principales enemigos de AMLO, están en capilla.

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