“Una joya”

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¡A Enrique Peña Nieto y su séquito depredador les llega la lumbre a los aparejos! ¿Qué quiso decir el juez Felipe de Jesús Delgadillo que las pruebas presentadas por los abogados de Rosario Robles son una joya? Pues nada, que los documentos presentados por Rosario Robles prueban que tanto Enrique Peña Nieto como el entonces titular de Hacienda y excandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, supieron de la llamada “Estafa Maestra” y fueron informados sobre las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por posibles irregularidades detectadas en los pliegos de la Sedesol y Sedatu, además de que Robles informaba a Peña Nieto, al Ejecutivo federal en reuniones o a través de un llamado teléfono rojo sobre el asunto que hoy la tiene en capilla.

El término “es una joya” podría traducirse como oro molido para que la justicia mexicana lleve al banquillo de los acusados a Peña Nieto y compañía por haber desviado más de cinco mil millones de pesos para el PRI en toda la República vía siete universidades autónomas, entre ellas la del Estado de México e Hidalgo.

De acuerdo con el hallazgo, a la Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero, quien fue gatón de Rosario Robles cuando se desempeñó como jefa de Gobierno de la Ciudad de México, no le quedará más remedio que agregar esa joya a la carpeta de investigación y llamar a Peña Nieto a declarar.

Si Rosario Robles quiere salvar el pellejo, tendrá que hacer que Peña Nieto, Luis Videgray, José Antonio Meade y un puñado de chambistas del régimen peñista vayan tras las rejas. Gertz Manero tendrá que demostrar si la dependencia que sustituyó a la PGR no sigue siendo la misma gata pero revolcada, es decir, que sigue siendo un instrumento de venganza política de los enemigos del gobierno en turno.

Andrés Manuel López Obrador dice que ya se acabó la corrupción y la impunidad; ¡qué mentira tan colosal y tendrá que demostrarlo! Tendrá que demostrar que no se trata de una venganza política contra la señora Robles, con quien tuvo asegunes cuando era dirigente nacional del PRD. Asegunes que según las malas lenguas son irreconciliables y tienen que ver con el empresario argentino Carlos Ahumada y muchos millones de pesos de por medio.

“No te preocupes, Rosario, hay que aguantar”, aconsejaría Peña Nieto antes de concluir su mandato y abrazar su nueva actividad de bailarín chafa. Hoy, Rosario Robles está tras las rejas en el reclusorio femenil de Santa Martha Acatitla y Peña Nieto, tal y tal deben estar rezando el rosario para evitar que López Obrador desgrane la mafiosa mazorca y no pierda la oportunidad de irse a los cuernos de la luna por haber castigado a quienes ultrajaron la dignidad del pueblo de México.

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