Visos de una sucesión pactada

Visos de una sucesión pactada

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Los precandidatos a la gubernatura o a algún otro cargo de elección popular, desde ahora deberían aceptar la pluralidad de ideas.

 

Aunque algunos le apuestan al consenso, al dialogo, a un pacto o concertación, digamos que a una transición pactada políticamente entre los principales grupos de poder.

 

Aunque los dirigentes políticos hasta ahora han guardado silencio mediático; no será una sorpresa que ya haya algunos que estén moviendo sus cartas bajo la mesa.

 

Ha sido una obsesión del gobernante saliente dejar un sucesor, sobre todo para evitar que les manche su administración o lo lleve a juicio mediático.

 

Algunos ex gobernantes han logrado perpetuarse en el poder o seguir en el mismo, apuntalando y financiando candidaturas de su grupo político. Los ex gobernantes mientras estén vivos van a ser aspirantes a algún otro cargo de elección popular.

 

Raro es aquel ex gobernante, que aplica el adagio “los que ya bailaron que se sienten”, porque suponen que algo les deben los ciudadanos y están dispuestos a servirles, aunque su reputación esté por los suelos.

 

Y como lo que persiguen son intereses y no ideologías o principios, una vez que se asumen con poder, se transforman.

 

Eso es favorable, para la alternancia en el poder, porque los ciudadanos con su voto, premian o castigan a los <<buenos>> o <<malos>> gobernantes.

 

Y ni las reformas que permiten repetir en el cargo han sido útiles, pues pocos han aprovechado tal coyuntura de poder. A lo sumo, solo han utilizado la equidad de género, para que sus consanguíneas hereden el poder y la administración pública.

 

Por lo pronto lo que se avecina es una incertidumbre, nada seguro para nadie, y todo indica que será una elección atípica en la entidad.

 

Los diferentes grupos de poder otrora homogéneos sino logran pactar políticamente en los próximos meses, como no lo han hecho hasta ahora, irán a una elección muy cerrada, demasiado competitiva y en condiciones nada favorables.

 

Hay desencanto entre los electores, ya no hay certezas entre la población que se sabe utilizada, se terminó el voto duro, menos existen candidatos fieles a su partido, y eso evita el carro completo, por lo que la dificultad no estriba en ganar una elección sino en el arte de mantener la gobernabilidad entre los ciudadanos.

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